Pedro y Juan en el templo

Pedro y Juan en el templo  


Propósito general – ALIENTO. Que los niños sean animados a confiar en Dios, reconociendo que Él los ve, conoce sus necesidades y tiene el poder para ayudarles en cualquier situación de su vida.

Propósito específico. Que los niños comprendan que, aunque a veces pidan cosas pequeñas o no tengan mucho para dar, Dios sabe lo que realmente necesitan, puede usar lo poquito que tienen y obra con poder cuando confían en Él.

Versículo bíblico. Hechos 3:6  “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.”

Pasaje bíblico.  Hechos 3:1–10 

Introducción. ¿Te imaginas como sería tu vida si no pudieras caminar? Piensa un momento. Muchas cosas que haces todos los días no serían fáciles: ir a la escuela, correr, jugar, saltar, salir con tus amigos, de hecho hacer amigos sería algo complicado. 

Pues ahora imagínate a un hombre que nunca pudo hacer eso. 

Hechos 3:1-2. Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 

 Nunca caminó, nunca corrió, nunca saltó. La Biblia dice que era cojo desde que nació. 

Todos los días lo llevaban al mismo lugar, a la puerta del templo (la puerta se llamaba la hermosa). Estaba cerca de donde la gente hablaba con Dios, pero él no podía entrar por si mismo. Solo los veía pasar. 

En ese tiempo no había sillas de ruedas ni muletas. Si alguien no podía caminar, dependía de que otros lo cargaran. No podía ir solo a ningún lado.

Y así eran todos sus días: lo llevaban, se sentaba, pedía ayuda y regresaba igual.

Pero todo eso cambió el día que los discípulos de Jesús se encontraron con él. Esa historia nos enseña tres verdades importantes que aprenderemos el día de hoy. 


1. Dios sabe lo que necesitamos

Hechos 3:3-6 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 


Este hombre no podía caminar así que pedía dinero, para sobrevivir, pero eso solo le servía para un rato, sin embargo Dios sabía que necesitaba algo más grande que dinero, necesitaba poder caminar.

A veces pedimos cosas pequeñas como juguetes o dulces, pero Dios ve nuestro corazón y sabe qué es lo que más necesitamos. Necesitas salud, estudios. Dios sabe que eso te hará más feliz en el futuro. Así como el cojo se puso muy feliz. Tal vez no tenía dinero en ese momento pero tenía algo que lo hacía más feliz. Repite esto: Dios sabe más que yo. 

Siempre podemos confiar en Dios, porque Él siempre sabe qué es lo mejor para nosotros.


2. Dios usa lo que tenemos

Hechos 3:6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 

Pedro no tenía dinero para dar, pero tenía algo mucho más grande: fe en el nombre de Jesús.

No necesitas tener mucho para ayudar a otros. Tal vez quieres ayudar a un amigo, Pero no trabajas no tienes dinero, pero si tienes algo muy especial. Puedes hacer una oración, dar una palabra de bendición. 

Dios puede usar tu voz, tus manos, tu tiempo y tu corazón.

Repite esto: Dios usa lo poquito que tengo.


3. Dios tiene el poder

Hechos 3:6-8 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. 

Por supuesto, el poder no estaba en Pedro, sino en Jesús. Por eso el hombre caminó y saltó. Los hombres solo son instrumentos que Dios usa. Así como tú puedes usar tu lápiz para hacer un bonito dibujo, pero el lápiz no es el que hace el dibujo sino tú. Así también Dios puede hacer cosas maravillosas a través de los hombres. Pero los hombres no son los que hacen el milagro. 

Dios es poderoso, él es más fuerte que la enfermedad, el miedo y la tristeza.

Y tú también puedes ser un instrumento en manos de Dios. Puedes orar por otros, o puedes servir en la iglesia. O cuando abrazas a tus hermanitos cuando están tristes, en ese momento puedes ser un instrumento en manos de Dios. 

Repite esto: Dios tiene el poder.


Conclusión. Aquel día, ese hombre salió del templo caminando, saltando y alabando a Dios.No solo cambió su forma de andar, cambió su manera de vivir. Tal vez tú hoy puedes caminar, correr y jugar, pero hay momentos en los que tu corazón también necesita ayuda: cuando tienes miedo, cuando estás triste, cuando no sabes qué hacer.

Pero hoy sabes que Dios te ve. Dios te escucha. Dios está más cerca de lo que imaginas. Y así como ese hombre pasó de estar sentado a levantarse, Dios también puede ayudarte cuando lo necesites.


Oración modelo. Dios bueno, gracias porque Tú me amas. Tú sabes lo que necesito, aun cuando yo no lo entiendo. Usa lo poquito que tengo y ayúdame a confiar en Ti. Quiero ser un instrumento en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.


Llamado a la acción. Esta semana vamos a vivir lo que aprendimos. No solo escucharlo, sino hacerlo. Así que sigue estos pasos en la semana. 

  • Habla con Dios. Cada día, haz una oración aunque sea corta. 
  • Usa lo poquito. Ayuda a alguien en casa. Di una palabra bonita a un amigo. Comparte un juguete o tu tiempo. Eso también es servir a Dios.
  • Confía en Dios. Si algo no sale como quieres, di: “Dios sabe más que yo.”


Juego: “Sin pies por un momento”


Objetivo

Que los niños experimenten (solo un poco) lo difícil que es hacer cosas sin usar los pies, para conectar con la historia.

Cómo se juega

Paso 1: Preparación

Todos se sientan en el piso.

Se les dice claramente: “Esto es solo un juego para aprender, no para burlarnos.

Regla importante:

No se menciona la palabra cojo durante el juego, solo “sin usar los pies”.

Paso 2: Retos rápidos (elige 2 o 3)

Reto 1: Avanza

Sin pararse.

Sin usar pies.

Solo con manos y brazos.

Llegar de un punto a otro (muy corto).


Reto 2: Alcanzar

Un objeto al frente.

No pueden levantarse ni usar pies.


Reto 3: Saludo

Saludar a un amigo sin pararse ni usar pies.


Paso 3: Reflexión inmediata (clave)

Todos sentados, preguntas rápidas:

¿Fue fácil o difícil?

¿Te cansaste rápido?

¿Te gustó depender de alguien?

 Este hombre vivía así todos los días, no solo un juego.  Él no estaba jugando.

No era por un minuto. Así era su vida. Y Dios lo vio.


Haz clic sobre las hojas para descargar 


Hoja para Niños pequeños 




Hoja para Niños medianos 




Hoja para Niños grandes 




Solución del laberinto 






No hay comentarios:

coméntanos si te ha sido de utilidad esta publicación,