Bendición en medio de cielos cerrados


Bendición en medio de cielos cerrados

Serie: Haz llover

La semana pasada hablamos de como Dios milagrosamente alimentó a Elías a través de cuervos y un arroyo cuando la sequía estaba golpeando la tierra. Lo que nos hace preguntarnos ¿Por qué Dios no envió a Elías a un lugar con las mejores condiciones para sobrevivir la sequía? Pues después de todo era su fiel servidor, por lo que, al responder, nos respondemos a nosotros mismos que como cristianos no estamos exentos de pasar por crisis, los milagros de Dios están presentes en nuestras vidas sin que salgamos necesariamente de la crisis.

Dios había cerrado los cielos en el tiempo de Elías, sin embargo, eso no impidió que la mano de Dios se siquiera manifestando sobre su siervo. Esto nos recuerda que, Si Dios puede bendecirnos bajo cielos cerrados, ¡cuanto más lo hará bajo cielos abiertos!

En la continuación de la historia de Elías seguimos encontrando verdades importantes que nos dan una pauta sobre cómo debemos responder a una crisis y ser bendecidos aun en medio de ella.

SE OBEDIENTE A LA VOZ DE DIOS

Algún tiempo después, se secó el arroyo porque no había llovido en el país. 8 Entonces la palabra del Señor vino a él con este mensaje: 9 «Ve ahora a Sarepta de Sidón, y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer». 1 Reyes 17. 7-9 NVI

Creo que algo que caracteriza esta historia es la obediencia a la palabra de Dios, la voz de Dios tiene un efecto poderoso en nuestro mundo, ya muchas veces hemos hablado de como nuestras palabras tienen poder para transformar nuestras condiciones, si debemos tener mucho cuidado sobre como utilizamos nuestras palabras, con mayor razón debemos tener cuidado y ser obedientes a la voz y las palabras que Dios nos está hablando.

Algo inanimado como Los cielos fueron obedientes a la voz de Dios.

…no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene». 1 Reyes 17.1

Las aves de rapiña como los cuervos se despojaron del alimento porque obedecieron la voz de Dios.

Beberás agua del arroyo, y yo les ordenaré a los cuervos que te den de comer allí» 1 Reyes 17.4

Elías obedeció la voz de Dios, cuando fue enviado a lo absurdo.

Entonces la palabra del Señor vino a Elías y le dio este mensaje: 3 «Sal de aquí… 1 Reyes 17.2

Entonces la palabra del Señor vino a él con este mensaje: «Ve ahora a Sarepta… 1 Reyes 17.8-9

Una viuda sin recursos obedeció la voz de Dios.

A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer» … 1 Reyes 17.9

Los tiempos de crisis requieren corazones obedientes, la obediencia es la fe en acción, podemos decir que tenemos fe, pero solo podemos manifestarla a través cuando accionamos en obediencia. Es fácil hablar de fe bajo buenas condiciones, pero no cuando se trata de un tiempo difícil pues la fe es precisamente movernos en la zona de las cosas que parecen imposibles.

Elías fue enviado a la casa de la viuda, es aquí donde se vuelve notable la obediencia pues por el lado de Elías era ilógico que una viuda imposibilitada económicamente y extranjera, lo pudiera mantener y por el lado de la viuda era evidente para ella que no podría mantenerlo.

Sin embargo, Dios nos muestra que no tiene que acabar la crisis para que Dios pueda bendecirnos, en la mayoría de los casos nosotros queremos que cambie nuestro entorno y la condiciones para que Dios pueda bendecirnos, pero Dios no está limitado a las condiciones para poder hacerlo. Nosotros esperamos o confiamos de acuerdo a las voces de los demás, si los demás lo creen lo creemos si los demás no lo creen no lo creemos, pero nosotros no debemos depender del sentimiento de los demás sino de nuestra fe en Dios.

No tiene que haber sobreabundancia solo tiene que haber provisión hasta que todo pase, en este tiempo difícil no necesariamente tienes que tener grandes recursos, lujos, abundancia, para saber que Dios está contigo, basta con que tengas lo necesario hasta el tiempo que la crisis pase. Dios te dará lo necesario, te proveerá de formas inimaginables, hasta que llegue el momento que los cielos se vuelvan a abrir.

Dios no está limitado a una forma para bendecirte, así que no esperes que todo el tiempo lo haga de la misma forma, a Elías lo alimentó con cuervos, pero eso también tuvo un fin, por lo que lo envió con la viuda. No esperes que Dios te bendiga siempre a través del mismo medio, si todo el tiempo esperas que lo haga a través del mismo medio entonces dejaras de confiar en Dios y ese medio se volverá tu confianza, es por eso que en algún momento esos medios de los que siempre confiamos se cierran porque Dios quiere que sigas confiando en él.

SIEMBRA EN MEDIO DE LA CRISIS

Así que Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: —Por favor, tráeme una vasija con un poco de agua para beber. 11 Mientras ella iba por el agua, él volvió a llamarla y le pidió: —Tráeme también, por favor, un pedazo de pan. 1 Reyes 17.10-11

Seamos sinceros ¿Qué pensaríamos de un hombre religioso que llega a la casa de una viuda pobre para ser mantenido por ella? En nuestro pensamiento actual eso sería inconcebible y reprobable. Así es como funciona la obediencia a Dios muchas veces, las cosas que debemos hacer no tienen sentido para nosotros, pero por supuesto este era el plan de Dios, claro que no le estoy diciendo que si alguien llega para que usted lo mantenga le abra las puertas al instante.

 —Tan cierto como que vive el Señor tu Dios —respondió ella—, no me queda ni un pedazo de pan; solo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre! 1 Reyes 17.2

Como algunos ya han dicho esta viuda tenía un buen corazón pues no se rehusó a darle agua a Elías, sobre todo considerando que había una sequía, sin embargo, de alguna forma ella no vio eso como problema es posible que contaba con algo de agua suficiente para compartir, donde si le pensó fue en el tema de la comida. Y es que cuando se trata de dar o sembrar no tenemos problemas en hacerlo en aquello en aquello en lo que nos sobra, pero se nos dificulta cuando se trata de algo que es escaso. Dios quiere que aprendamos a sembrar bajo escases. Tal como lo hicieron los macedonios.

A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos. 2 Corintios 8.2 DHH

 —No temas —le dijo Elías—. Vuelve a casa y haz lo que pensabas hacer. Pero antes prepárame un panecillo con lo que tienes, y tráemelo; luego haz algo para ti y para tu hijo. 14 Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra”. 1 Reyes 17. 13-14

El desafío se vuelve más intenso cuando Elías pide que primero le prepare a él, que atrevimiento tan grande podríamos pensar al día de hoy, pero precisamente ese pensamiento es el que nos hace no permitir al pueblo que sea prosperado, un creyente que ha entendido y conocido la voz de Dios debe entender que esto es un acto de fe y no un atrevimiento de parte del profeta.

Ella fue e hizo lo que le había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. 16 Y tal como la palabra del Señor lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro. 1 Reyes 17.15-16

La fe se debe poner en acción, la harina no se multiplicaría si era almacenada, ni el aceita al estar guardado, tenía que utilizarse para que pudiera abundar, en la acción está el milagro, el mar no se abre si no avanzas, no caminas sobre el mar si no bajas de la barca, el aceite no se multiplica si no lo sirves, los panes y los peces no se multiplica si no los entregas, para que el milagro ocurra tiene que haber un acto de fe, no solo un sentimiento de que es posible sino una acción.

Dios es quien da la semilla al que siembra y el pan al que se alimenta… 2 Corintios 9.10

No dice que da semilla al que se la come o la guarda sino al que la siembra. Si quieres que Dios te de semilla entonces comienza a sembrar. Pero cualquiera puede excusar que no puede hacerlo porque el mundo está en crisis, ese es el desafío, pues Dios da semilla al que siembra. Cosechas lo que siembras si alguien quiere ser fuerte debe sembrar fuerza, si quiere energía debe sembrar energía, si quieres que Dios te prospere en medio de la crisis debes sembrar prosperidad.

La promesa es: Dios ha dicho que la harina no escaseara. Que es lo que Dios está diciendo en este tiempo, Dios te dice que no tengas miedo que lo que temes perder no lo perderás, al contrario, se multiplicará.

Dios hace milagros temporales para el tiempo preciso, es decir disfruta los milagros que Dios está haciendo porque tienen un tiempo de caducidad, la viuda no vivió con un aceite inagotable toda su vida, una vez que la sequía termina entonces nuevamente dependió de ella. El maná no duró toda la vida sino hasta que entraron a la tierra prometida. Si ahora mismo estas experimentando un milagro planea y visualiza para tu futuro porque el arroyo se secará, dejarás la casa de la viuda, saldrás del desierto, y necesitaras de tu propio esfuerzo para continuar, muchos cristianos han cometido el error de recibir un milagro y sentarse a que toda la vida les fluya sin prever para el futuro así que en algún momento se va y ellos entran en crisis. ¡vive el milagro! Y visualiza para el futuro.

CREE EN LA PALABRA DE PODER

Ahora llegamos al punto más poderoso para esto vemos como trascendió la obediencia de la viuda hasta el tiempo de Jesús.

No cabe duda de que, en tiempos de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y medio, de manera que hubo una gran hambre en toda la tierra, muchas viudas vivían en Israel.  Sin embargo, Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una viuda de Sarepta, en los alrededores de Sidón. Lucas 4.24-26

Debemos entender que los milagros no son para todos, si estás viendo milagros de Dios en tu vida regocíjate porque no todos pueden verlos, hay muchas personas como tú, pero solo a ti te están pasando cosas asombrosas. Muchos dicen Señor quiero un milagro, pero pocos son capaces de llevar el peso de un milagro. Es bonito creer que Dios puede multiplicar el aceite, la harina, los panes y los peces, pero para que eso sucediera alguien tuvo que entregarlos bajo su propia necesidad, queremos que Dios nos multiplique lo que tenemos, pero no estamos entregando nada. Entregar requiere fe, requiere valor para obedecer y actuar.

La biblia dice: Dios ha dicho. Esa es la palabra de poder que nos mueve, que nos hace actuar. Yo sé que hoy muchos están oyendo a Dios lo que ha dicho, y necesitan actuar para que esa palabra tenga efecto en sus vidas. Debemos entender que nosotros no dependemos del rol que el mundo lleva, es decir que, aunque nos afecta la crisis actual por la pandemia no dependemos de esa circunstancia para ser o no bendecidos, nosotros dependemos de Dios, las condiciones pueden decir una cosa, pero Dios puede decir otra, las personas pueden tener una experiencia, pero Dios puede darnos a nosotros otra.

Poco después se enfermó el hijo de aquella viuda, y tan grave se puso que finalmente expiró. 18 Entonces ella le reclamó a Elías: —¿Por qué te entrometes, hombre de Dios? ¡Viniste a recordarme mi pecado y a matar a mi hijo! 19 —Dame a tu hijo —contestó Elías. Y quitándoselo del regazo, Elías lo llevó al cuarto de arriba, donde estaba alojado, y lo acostó en su propia cama. 20 Entonces clamó: «Señor mi Dios, ¿también a esta viuda, que me ha dado alojamiento, la haces sufrir matándole a su hijo?» 21 Luego se tendió tres veces sobre el muchacho y clamó: «¡Señor mi Dios, devuélvele la vida a este muchacho!» 22 El Señor oyó el clamor de Elías, y el muchacho volvió a la vida. 23 Elías tomó al muchacho y lo llevó de su cuarto a la planta baja. Se lo entregó a su madre y le dijo: —¡Tu hijo vive! ¡Aquí lo tienes! 24 Entonces la mujer le dijo a Elías: —Ahora sé que eres un hombre de Dios, y que lo que sale de tu boca es realmente la palabra del Señor. 1 Reyes 17. 17-24

Cualquiera pensaría que aparte de la sequía pasa esto, pero debemos aprender a ver a Dios en los detalles, Dios sabía lo que sucedería con el muchacho, así que envió a Elías con tiempo para que cuando llegara la hora pudiera resucitarlo. Durante un tiempo la mujer estuvo manteniendo la respuesta a la muerte de su hijo, todo ese tiempo en su casa estaba la respuesta. Cuando tus siembras estás haciéndolo para lo que no sabes que vendrá y para cuando eso llegue lo que has hecho actuará en tu favor.

Pero sobre todo también esto era para reforzar a una mujer extranjera en la fe en el Dios de Elías, pues ella misma le había dicho, vive el Señor tu Dios, pero después de esto sin duda esta mujer creyó en el Dios de Elías. Dios no solo quiere que recibas un milagro quiere que fortalezcas tu fe que creas con todo tu corazón, que otros vean lo poderoso que es el Señor en tu vida.

Podemos ver como Dios puede hacer milagros extraordinarios aun cuando los cielos están cerrados, y seguimos pensando en todo lo que podrá hacer si los cielos se abren, es por eso que hoy nuestra oración sigue siendo ¡haz llover!


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