Todo lo puedo en Cristo


Todo lo puedo en Cristo 

Propósito general: Aliento. Que los niños comprendan que Cristo les da fuerzas para enfrentar las dificultades de la vida y seguir adelante confiando en Él.

Propósito específico: Que los niños aprendan a confiar en Cristo cuando estén cansados, tengan miedo o enfrenten situaciones que no pueden cambiar, haciendo su parte con valentía y agradeciendo a Dios por lo que tienen.

Versículo bíblico:

Filipenses 4:13 (RVR1960) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”


Pasaje bíblico:

Filipenses 4:10-13


Introducción. ¿Qué piensas cuando escuchas las palabras: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”?

A veces pensamos que, si tenemos a Cristo, podemos hacer cualquier cosa. Pero ¿realmente eso es lo que Pablo quiso decir en la Biblia?

Cuando Pablo escribió estas palabras, no estaba diciendo que podemos hacer absolutamente cualquier cosa que imaginemos. Por ejemplo, no significa que podemos correr un maratón sin haber entrenado o nadar sin haber aprendido a nadar o volar por nosotros mismos cuando los humanos no podemos hacerlo. Tener fe en Cristo no significa que se terminan nuestros límites o la necesidad de prepararnos y aprender.


Entonces, ¿qué quiso decir Pablo?


Pablo estaba hablando de las diferentes situaciones que podía enfrentar en su vida. Había momentos en los que tenía mucho y momentos en los que tenía poco; momentos fáciles y momentos difíciles. Y en todas esas situaciones podía seguir adelante porque Cristo le daba la fortaleza que necesitaba.


Por supuesto eso no significa que Dios no pueda hacer cosas extraordinarias. Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que nosotros podemos hacer. Pero este versículo no está hablando de todo lo que Dios puede hacer, sino de cómo Cristo nos fortalece para enfrentar todas las situaciones que vivimos.

Por eso, cuando decimos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, no estamos diciendo: “Puedo hacer cualquier cosa que se me ocurra”. Estamos diciendo: Puedo enfrentar momentos difíciles y hacer lo correcto, porque Cristo me da la fuerza que necesito.”


Y hoy vamos a aprender tres maneras en las que Cristo nos fortalece: para enfrentar las dificultades, para enfrentar nuestros miedos y para aprender a estar contentos con lo que tenemos.


1. Cristo me Fortalece

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Fíjate Pablo no está diciendo “todo lo puedo porque Cristo lo hace todo por mí”, sino “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Eso quiere decir que Cristo no siempre va a hacer las cosas en nuestro lugar. Muchas veces nosotros somos los que  tenemos que dar el paso, esforzarnos, intentarlo nuevamente y hacer nuestra parte. Pero muchas veces comienzas a sentir que ya no puedes y es entonces cuando Cristo nos da la fortaleza que necesitamos para continuar.

Porque mucchas veces hay momentos en los que podemos sentirnos cansados, débiles o desanimados y pensamos: Ya no puedo más. Es precisamente en esos momentos cuando podemos acudir a Cristo y pedirle fuerzas.

La fortaleza de Cristo significa que, cuando nuestras fuerzas no nos alcanzan podemos confiar en Él para seguir adelante.

Tal vez hoy te esté costando trabajo: aprender inglés, terminar una tarea difícil de matemáticas, practicar basquetbol, cumplir con una responsabilidad como dormir temprano o enfrentar un momento complicado. Cuando sientas que quieres rendirte, en lugar de decir: ya no quiero seguir, recuerda: “Cristo me fortalece”

Por supuesto no se trata de esperar que Jesús haga todo por nosotros. Se trata de hacer nuestro mejor esfuerzo, mientras confiamos en la fuerza que Él nos da.

2. Cristo me hace Valiente

También hay momentos en los que no estamos cansados, pero tal vez tenemos miedo. Sabemos que debemos hacer algo, pero nos cuesta atrevernos porque pensamos: ¿Y si no puedo?, ¿Y si algo sale mal? o ¿Qué van a pensar los demás? En esos momentos también podemos recordar: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”


Cristo no solamente nos fortalece para continuar cuando estamos cansados. También nos fortalece para  enfrentar nuestros miedos y hacer lo que debemos hacer.

Tal vez  tengas miedo de estar solo en una habitación oscura, de dormir con la luz apagada, de hablar delante de sus compañeros en la escuela. Y no debes sentirte mal por eso todos tenemos miedo en algún momento. Pero aquí entra Cristo, es entonces cuando decimos Cristo está conmigo y Él me da valentía para hacer lo yo no puedo.

Cuando algo nos dé miedo, podemos orar y  confiar que Cristo está con nosotros y pedirle que nos ayude a enfrentar aquello que nos atemoriza.

Cristo muchas veces nos da la valentía para enfrentar lo que nos da miedo, confiando en Él.

3. Cristo me enseña a estar contento

Ahora llegamos a una parte muy importante del versículo. Cuando Pablo dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, no está hablando solamente de superar dificultades o vencer nuestros miedos. Está hablando principalmente de algo que había aprendido: a vivir con mucho o con poco.


Pablo había aprendido a estar contento cuando tenía lo necesario y también cuando pasaba por momentos de necesidad. Cuando leemos en la biblia “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, antes explica que había aprendido a vivir en abundancia y también en escasez.

A veces nuestros padres pueden darnos todo lo que queremos y se nos antoja, porque están bien económicamente y otras  veces nuestros padres pueden tener una dificultades económicas. Y puede haber un momento en el que tengan que cuidar más el dinero y ya no puedan comprar algunas cosas que antes podían comprar. Tal vez quieres un juguete, ropa nueva o salir a algún lugar, pero tus papás te dicen que ahora no pueden. Eso puede hacernos sentir muy tristes. Y es en ese momento donde debes recordar las palabras de Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” No significa que Cristo hará te compren lo que quieres. Significa que, aunque no tengas todo lo que quisieras tener, Cristo puede darte la fortaleza para estar bien, dar gracias por lo que si tienes  y seguir adelante.

Cuando tengas mucho, agradece a Dios. Cuando tengas poco, también confía en Dios.

Ese es uno de los sentidos más importantes de “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”: mi felicidad y mi confianza no dependen de tener todo lo que quiero, porque Cristo es quien me sostiene tanto cuando tengo mucho como cuando tengo poco.


Conclusión. Hay días en los que las cosas serán fáciles y otros en los que no serán muy difíciles. Pero podemos descansar en lo  que Pablo aprendió y que nosotros también podemos aprender: Cristo está con nosotros y podemos confiar en Él, por que Él nos fortalece. No porque podamos hacerlo todo por nosotros mismos, sino porque Cristo es quien nos da la fuerza que necesitamos para seguir adelante confiando en Él.


Oración modelo. Amado Dios, Gracias porque siempre estás conmigo. Cuando me sienta débil, dame fuerzas. Cuando tenga miedo, dame valentía. Y cuando las cosas no sean como yo quiero, ayúdame a estar agradecido y confiar en ti. Ayúdame a recordar que no estoy solo y que puedo confiar en Cristo en cualquier situación. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En el nombre de Jesús. Amén.


Llamado a la acción. Ahora que ya aprendiste que Cristo te fortalece, esta semana vas a ponerlo en práctica.

1. Cuando estés cansado o quieras rendirte, recuerda: “Cristo me fortalece” y sigue adelante.

2. Cuando tengas miedo, ora y pídele a Cristo valentía para enfrentar aquello que te preocupa.

3. Cuando no puedas tener algo que quieres, agradece a Dios por lo que sí tienes y confía en Él.

Esta semana no solo repitas “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; demuestra con tus acciones que confías en Él.


Juego: “Tira y Afloja — Cristo me fortalece”


Objetivo.  Que los niños comprendan de manera práctica que Filipenses 4:13 no significa que Cristo hará todo por nosotros, sino que podemos hacer nuestra parte confiando en que Él nos da las fuerzas necesarias para enfrentar las situaciones difíciles.

Versículo clave:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” — Filipenses 4:13


Materiales

- Una cuerda resistente y apropiada para niños.

- Un pañuelo o cinta para marcar el centro de la cuerda.

- Una línea marcada en el suelo.

- Un letrero que diga: “CRISTO ME FORTALECE”.


Preparación


Divide a los niños en dos equipos equilibrados.

Marca una línea en el centro del espacio. Coloca el pañuelo en el centro de la cuerda.

Importante: utiliza una superficie segura y evita que los niños enrollen la cuerda alrededor de sus manos, brazos o cuerpo.

Primera ronda: “Mis propias fuerzas”

Escoge a un niño voluntario y colócalo frente a un grupo más numeroso.

Dile: «“Esto es como una situación difícil. Intenta enfrentarla solamente con tus propias fuerzas.”»

Da la señal para comenzar durante unos segundos y después detén el juego.

Pregunta:

«“¿Fue fácil? ¿Por qué?”»


Explica brevemente:

«“Hay situaciones en las que nuestras propias fuerzas no son suficientes. Podemos cansarnos, sentirnos débiles o pensar que ya no podemos continuar.”»

Segunda ronda: “Hago mi parte”

Ahora agrega varios niños al equipo del voluntario hasta formar un grupo más equilibrado.

Realicen nuevamente el tira y afloja durante unos segundos.

Pregunta:

«“¿Qué cambió esta vez?”»


Los niños probablemente responderán que ahora tenía ayuda.


Entonces explica: Que eso es lo que Cristo hace con nosotros nos fortalece para seguir intentando. 

Seguridad


- Realizar el juego sobre césped o una superficie que no sea resbalosa.

- Utilizar una cuerda adecuada para actividades infantiles.

- No permitir que la cuerda se enrolle en manos, muñecas, brazos o cuerpo.

- Mantener equipos equilibrados por edad y tamaño.

- No hacer tirones bruscos ni permitir que los niños se envuelvan la cuerda.

- Detener inmediatamente el juego si algún niño pierde el equilibrio o se siente incómodo.

- La finalidad es ilustrar la enseñanza, no determinar quién es físicamente más fuerte.


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