El fruto del Espíritu

 


El fruto del Espíritu 


Propósito general: Ético. Enseñar a los niños que el Espíritu Santo quiere producir en su vida un fruto que se manifiesta en la manera en que piensan, hablan y actúan, para que aprendan a reflejar a Cristo en su relación con Dios y con las demás personas.



Propósito específico. Que los niños conozcan el fruto del Espíritu y aprendan a poner en práctica sus nueve características mediante acciones concretas durante la semana.


 Versículo bíblico. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23 — Reina-Valera


Pasaje bíblico. Juan 15:1-8


Introducción: ¿Sabías que la Biblia utiliza diferentes formas en la que somos representados? Esas formas describen lo que somos para Dios o para los demás. Por ejemplo, en la Biblia se nos compara con ovejas. Las ovejas necesitan un pastor que las guíe y las cuide, y la Biblia nos enseña que nosotros también necesitamos que Dios nos guíe.

En otras partes se nos compara con partes de una construcción o un edificio. Y significa que cada uno de nosotros tiene un lugar dentro de lo que Dios está haciendo.

También dice que somos como un ejército, como soldaditos del Señor, y quiere decir que  los que seguimos a Dios  debemos aprender a ser valientes y permanecer firmes.

También la Biblia nos compara con las diferentes partes de un cuerpo. Unos somos como una mano, otros como un pie, otros como un ojo... cada parte es diferente, pero todas son importantes y juntos formamos el cuerpo de Cristo.


Así que  hoy vamos a conocer una forma diferente.  La Biblia nos va a enseñar que podemos ser como una plantita. ¿Que tiene una  plantita? puede tener un tallo y hojas. Pero hay algo muy especial que dan algunas plantas que esperamos encontrar cuando llega el momento. ¿Qué es? Así es ¡Fruto!

Porque una planta no solamente está hecha para crecer. Una planta sana crece y da fruto.


Y Jesús utilizó precisamente esa forma cuando dijo:


Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. Juan 15:5»


Jesús estaba enseñando que, así como una rama necesita estar unida a la planta para vivir y dar fruto, nosotros necesitamos permanecer unidos a Él.


Por eso, para Dios no se trata solamente de que nosotros aprendamos muchas cosas o sepamos muchas historias de la Biblia. Dios quiere que nuestra vida produzca fruto. Mucha gente sabe mucho de la biblia pero eso no es suficiente, deben dar fruto. 


¿Y qué clase de fruto quiere Dios que produzcamos?


Hay un fruto muy especial que Dios quiere que nosotros demos y lo podemos ver en Gálatas 5:22-23, cuando habla del fruto del Espíritu.

Así que para entender cómo se ve el fruto del Espíritu en nuestra vida, vamos a conocer cada una de sus características y descubriremos cómo podemos ponerlas en práctica cada día.

Veamos lo que dice la biblia en Gálatas 5:22-23:


Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.


 1. Amor. El amor es aprender a tratar a los demás con aprecio, buscar hacerles bien y no pensar solamente en nosotros mismos. Por ejemplo si otro niño está solo, podemos acercarnos a él, invitarlo a jugar y tratarlo con cariño.

Jesús demostró amor cuando entregó su vida por nosotros y aun pidió al Padre que perdonara a quienes lo estaban crucificando.


2. Gozo. El gozo es tener una alegría que viene de Dios, incluso cuando las cosas no nos están saliendo exactamente como queremos. Por ejemplo puedes estar alegre a pesar  de que estés pasando un mal día. recuedas que Dios está contigo y eso te da ánimo. 

Jesús demostró gozo porque se alegraba al hacer la voluntad de su Padre y quería que sus discípulos también tuvieran ese gozo.


3. Paz. La paz es importante porque nos ayuda a no buscar pleitos y a aprender a resolver los problemas de una manera tranquila. Si tenemos un problema con un compañero o con un hermano, podemos hablar en lugar de comenzar una pelea. También sientes paz cuando algo podría estar preocupándote. 

Jesús demostró paz cuando enfrentó situaciones difíciles confiando en Dios y también cuando calmó la tormenta mientras sus discípulos tenían miedo.


4. Paciencia. La paciencia es aprender a esperar en Dios y  soportar las dificultades sin desesperarnos ni tratar mal a los demás porque estamos desesperados. Por ejemplo cuando tenemos que esperar un turno, para jugar o recibir algo, podemos hacerlo sin empujar, reclamar o enojarnos.

Jesús demostró paciencia cuando soportó los errores y la falta de comprensión de sus discípulos, enseñándoles una y otra vez.


5. Benignidad. La benignidad significa tener un corazón dispuesto a tratar bien a los demás. Haz escuchado la palabra maligno, esa palabra es malo, bueno pues benigno es bueno. Podemos ser buenos y amables con alguien aunque no sea nuestro mejor amigo.

Jesús demostró benignidad cuando trató con cariño y respeto a personas que eran rechazadas por los demás.


6. Bondad. Bondad es como benigno. Pero la bondad no solamente consiste en querer hacer lo bueno, sino en hacer el bien cuando se presenta la oportunidad. Somos bondadosos cuando vemos que alguien necesita ayuda, y lo ayudamos en lugar de pensar: “Que alguien más lo haga”.

Jesús demostró bondad porque pasó haciendo el bien, ayudando a los necesitados, sanando a los enfermos y alimentando a quienes tenían hambre.


7. Fe. La fe es confiar en Dios y creer en Él, aun cuando no podamos ver cómo Dios  va a resolver una situación. Cuando algo te preocupa, pon tu fé en Dios, ora y confia en que Dios te escucha y te acompaña.

Jesús demostró fe porque siempre confió en su Padre y buscó hacer su voluntad, aun cuando enfrentaba momentos muy difíciles.


8. Mansedumbre. La mansedumbre es aprender a controlar nuestro carácter o sea nuestra manera de reaccionar y no ser agresivos cuando alguien nos molesta. Si alguien te dice algo que no te gusta, puedes responder con tranquilidad en lugar de gritar o insultar.

Jesús demostró mansedumbre porque, aunque tenía todo el poder y la autoridad, trató a las personas con humildad y no respondió con violencia ante quienes lo maltrataban.


9. Templanza. La templanza es aprender a tener control o dominio propio: no dejar que nuestros deseos, emociones o impulsos decidan siempre lo que hacemos. Por ejemplo si quieres seguir jugando, pero tus papás dicen que es momento de que dejes de hacerlo y hagas alguna tarea, lo haces tranquilamente sin refunfuñar.

Jesús demostró templanza cuando rechazó las tentaciones de Satanás y decidió obedecer a Dios en lugar de hacer lo que sus propios deseos pudieron haberle dicho. 


 Conclusión. Recuerda eres como una plantita y una plantita necesita estar viva y bien cuidada para poder dar fruto, ¿Verdad ? Igual nosotros también necesitamos estar cerca de Dios que nos cuida, para que nuestra vida podamos dar fruto. 

Cada día podemos demostrar lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Tal vez hoy sea una oportunidad para tratar mejor a alguien, para perdonar, para ayudar, para tener paciencia o  para confiar un poco más en Dios, es decir para dar el Fruto del Espíritu. 

 Oración modelo. Amado Dios, gracias porque quieres que mi vida dé buen fruto. Ayúdame a permanecer cerca de ti y permite que tu Espíritu Santo trabaje en mi corazón. Ayúdame a demostrar tu amor y hacer lo que te agrada cada día. Quiero seguir creciendo contigo. En el nombre de Jesús. Amén.


Llamado a la acción. Ahora que has aprendido cuál es el fruto del Espíritu, vas a poner en práctica lo aprendido durante esta semana. Recuerda que el fruto se demuestra con nuestras acciones, así que tendrás tres retos:


1. Haz una muestra de amor: durante la semana, busca a alguien a quien puedas ayudar, acompañar o tratar de una manera especial.


2. Practica la paciencia: cuando tengas que esperar o algo no salga como quieres, detente, respira y trata a los demás con paciencia.


3. Haz algo bueno sin que te lo pidan: busca una oportunidad para ayudar en tu casa, en la escuela o con algún amigo, sin esperar que alguien te diga que lo hagas.


Al terminar la semana, piensa en esto: ¿Cómo demostré el fruto está semana con mis acciones?


 Juego: El avión del fruto del Espíritu


Dibuja en el piso el clásico juego del avión, pero en lugar de números escribe:


1. AMOR

2. GOZO

3. PAZ

4. PACIENCIA

5. BENIGNIDAD

6. BONDAD

7. FE

8. MANSEDUMBRE

9. TEMPLANZA

10. FRUTO 


Cada niño lanza una piedrita o ficha y juega como en el avión tradicional, saltando de casilla en casilla sin pisar donde cayó la ficha.

Cuando llegue a una casilla, tiene que decir una acción que demuestre esa característica.

Por ejemplo:

Amor: “Ayudar a un amigo.”

Gozo: “Alegrarme aunque pierda.”

Paz: “No pelear.”

 Paciencia: “Esperar mi turno.”

Benignidad: “Tratar bien a los demás.”

 Bondad: “Ayudar en casa.”

Fe: “Confiar en Dios.”

Mansedumbre: “Responder sin gritar.”

Templanza: “Controlar mi enojo.”

FRUTO: “Ser más cómo Jesús.”

Este juego sirve de repaso para que memoricen el fruto del Espíritu.





HOJA DE TRABAJO PARA BEBÉS 





HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS 





HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS MEDIANOS 



HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS GRANDES 





SOLUCIÓN 




No hay comentarios:

coméntanos si te ha sido de utilidad esta publicación,