Somos un solo cuerpo

 


Somos un solo cuerpo 


Propósito general: Doctrinal. Que los niños comprendan que la iglesia es el cuerpo de Cristo, formado por personas diferentes, pero unidas por Dios, y que cada una tiene un lugar y una función importante dentro de él.


Propósito específico. Que los niños reconozcan que, aunque son diferentes y no todos pueden hacer las mismas cosas, Dios los ha hecho parte de su cuerpo y necesitan aprender a valorar y trabajar junto a los demás.


 Versículo bíblico. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 1 Corintios 12:18

Pasaje bíblico. 1 Corintios 12:12–27; Romanos 12:3–8; Efesios 4:1–7, 11–16 ; 4:25; 1 Pedro 4:10–11; 1 Corintios 10:16–17


Introducción: Todos tenemos un cuerpo, ¿verdad? Es lo que vemos todos el tiempo. Y  lo usamos todos los días... ¡pero aunque todos los días lo vemos es posible que no sepas algunas cosas sobre tu cuerpo. así que te traigo algunas preguntas para ver que tanto sabes. 

Primera pregunta: ¿cuántos huesos creen que tiene nuestro cuerpo? (Para el maestro puedes jugar a mas y menos. Los niños dan un número y según dicen, les respondes mas o menos. ¿50?  Más ¿100? Más ¿500?  Menos ¿1000? Menos )

Respuesta:  ¡206 huesos!

Pero sabías que cuando somos bebés tenemos todavía más huesos, se dicen que pueden ser 300 huesos, porque algunos se van uniendo mientras crecemos.

Ahora otra pregunta: ¿cuál creen que es el órgano más grande de nuestro cuerpo? (Para el maestro. Probablemente dirán cerebro, corazón, pulmones...)

Respuesta : ¡La piel!

Sí, aunque no lo parezca, la piel es un órgano y cubre prácticamente todo nuestro cuerpo.

Otra más: ¿cuántas veces creen que late nuestro corazón en un día? Pon tu mano en tu corazon, siente y piensa cuantas veces lo hace en el día. 

Aproximadamente el corazón late  ¡100,000 veces! El corazón trabaja continuamente para llevar sangre por todo nuestro cuerpo. 

Nuestro cuerpo hace muchas cosas extraordinarias. Ahora te voy a preguntar: ¿podríamos vivir sin una mano? Probablemente: “¡Sí!”, “¿Y sin una pierna?” “Sí.”

Ahora que opinan “¿Podríamos vivir sin ojos?” “Sí.”

“¿Eso significa que los ojos, las manos o los pies no son importantes?” “¡No!”

Porque una persona puede aprender a vivir sin alguna parte de su cuerpo, pero eso no significa que no le importe, o que no quisiera tenerla.  Cada parte tiene algo que hacer.

Ahora imagina algo mas loco. ¿Qué pasaría si nuestro cuerpo tuviera solamente ojos?  ¿Podríamos caminar? Verdad que No?. ¿Y si todo nuestro cuerpo fueran manos? ¿Como sería? ¿Y si todos fuéramos pies? 

Nuestro cuerpo funciona porque tiene muchas partes diferentes, y cada una cumple una función.

Aquí viene lo más increíble. Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes diferentes que sirven para diferentes funciones, la Biblia nos enseña que la iglesia también es un cuerpo formado por muchas personas diferentes.

La biblia dice en:  1 Corintios 12:12: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros...”

Pablo está usando nuestro cuerpo para enseñarnos algo acerca de la iglesia. La iglesia también es un cuerpo: no un cuerpo de brazos, piernas y ojos, sino un cuerpo formado por personas.

Así que hoy vamos a descubrir tres cosas sobre ese cuerpo: 1. Todos somos diferentes. 2. Todos somos importantes. 3. Nos necesitamos unos a otros.

 1. TODOS SOMOS DIFERENTES

1 Corintios 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”

Imaginemos de nuevo que nuestro cara tuviera puros ojos. ¿Cómo se vería? ¡Sería muy extraño! ¿Y si en lugar de ojos tuviéramos solamente oídos? Les parece chistoso o de miedo? ¿Y si todo nuestro cuerpo fueran manos?

¡Sería un cuerpo muy extraño! Pero, la verdad es que  nuestro cuerpo necesita que sus partes sean diferentes. El ojo no tiene que ser como la mano. La mano no tiene que ser como el pie. El oído no tiene que ser como la boca.

Pues lo mismo sucede con nosotros. Dios no hizo que todos fuéramos iguales. Hay personas a las que les gusta cantar, ¡Quien canta en la iglesia?  otras saben enseñar muy bien las cosas, ¿Quien crees que sea de la iglesia?  otras personas son buenas para ayudar, ¿De quien te acuerdas? otras personas saben dar consejos, otras tienen facilidad para hablar con los demás son muy alegres y platicones. 

Y todo es porque no todos podemos hacer las mismas cosas. Por ejemplo, si estamos en la iglesia y todos queremos cantar, pero nadie quiere escuchar... ¿qué pasaría? Imaginen una reunion donde todos estan adelante cantando y nadie que esté escuchando. 

Ahora imaginen que todos quieren hablar para predicar al mismo tiempo, ¿quién va a escuchar? Serìa raro todos predicando ¡No crees? 

¿quién va a ayudar con las demás cosas? ¿Quien hace la limpieza? O ¿quien hace las oraciones? Es por eso que no todos hacemos lo mismo porque no somos iguales. Y no necesitamos hacer todos lo mismo para formar parte del cuerpo de Cristo.

Dios hizo que fuéramos diferentes. No tienes que cantar como otro niño. No tienes que hablar como otro niño. No tienes que saber hacer exactamente lo que otro sabe hacer. Así como el ojo no puede convertirse en mano para pertenecer al cuerpo, nosotros tampoco tenemos que ser iguales a los demás para pertenecer al cuerpo de Cristo.

Pablo dice que hay muchos miembros, pero todos forman un solo cuerpo. A partir de ahora cuando veas que alguien es diferente a tí, no pienses que está mal por no ser como tú. Porque Dios hizo que fuéramos diferentes.

Y cuando descubras que no puedes hacer lo mismo que otra persona, tampoco significa que seas menos importante. Simplemente somos diferentes.

2. TODOS SOMOS IMPORTANTES

1 Corintios 12:18–20 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

Ahora viene una pregunta: si somos diferentes, ¿hay partes que son más importantes que otras? ¿Que piensan? ¿Qué es más importante: los ojos o los pies? ¿Y qué es más importante: las manos o los oídos?

Es  difícil escoger, porque necesitamos de esas diferentes partes del cuerpo para hacer diferentes cosas.

Pablo dice que Dios colocó cada miembro en el cuerpo como Él quiso. Eso quiere decir que Dios decidió que cada parte estuviera en su lugar y tuviera un propósito.

Y de nuevo lo mismo sucede con la iglesia. Hay niños que pueden cantar muy bonito, pero eso no significa que sean más importantes que el niño que ayuda a recoger las cosas. Hay quien  puede predicar delante de todos, pero eso no significa que sea más importante que alguien que sabe orar.

Hay personas que hacen cosas que todos pueden ver y otras hacen cosas que casi no nos damos cuenta.

¿Que es lo primero que ves cuando te topas con una persona? Tal vez los ojos porque están en la cara. Pero hay muchas partes dentro de su cuerpo que nadie ve y que son necesarias. 

En el cuerpo de Cristo ocurre lo mismo. Hay personas que son las primeras que vemos cuando vamos a la iglesia, pero eso no significa que son las únicas importantes. Alguien limpió la iglesia hoy para que estuviéramos en lo limpio. Y no te diste cuenta, pero eso no significa que no sea importante.  Dios no quiere que pensemos: ‘Yo soy más importante que tú’ o ‘Yo no sirvo porque lo que hago es pequeño’.”

Cada persona puede servir de alguna manera. Y nuestro valor no depende de hacer algo que todos puedan ver. Si nadie ve lo que hicicste para Dios no te sientas triste, porque Dios si vió lo que hiciste para Él. Porque para Él eres importante. 

3. NOS NECESITAMOS UNOS A OTROS

 1 Corintios 12:21–26 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

Ahora viene algo más: aunque seamos diferentes, no estamos hechos para estar separados. Imaginen que el ojo pudiera hablarle a la mano y le dijera: Mano, yo no te necesito. ¡Yo puedo ver solito! ¿Que creen que pasaría? De repente algo le estorba al ojo para ver. Entonces ¿Qué creen? Claro el ojo necesita a la mano. 

Y que tal si la mano se pelea con los ojos y les dice: ¡no los necesito!. ¿Que creen que pasaría? Un día la mano quiere tomar un vaso de agua, pero los ojos deciden no ver porque están enojados con la mano. ¿Cómo sabría exactamente dónde está el vaso?

La biblia dice: Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito...

Pablo está diciendo que en el cuerpo de Cristo tampoco podemos pensar: ‘Yo no necesito a los demás’. Quizá uno sabe cantar y otro sabe enseñar. Uno sabe organizar y otro sabe ayudar. Uno sabe hablar y otro sabe escuchar. Uno sabe orar y otro sabe limpiar. 

Todos son diferentes, pero cuando trabajan juntos, pueden hacer muchas cosas que no se podría hacer de la misma manera por separado.

¿Qué pasa si te duele un dedo? ¿el resto de tu cuerpo dice: ‘¡No me importa!? verdad que no. ¡No! Todo tu cuerpo siente que algo está pasando y quieres cuidar ese dedo.

Entonces: Cuando alguien de la iglesia está triste, debemos preocuparnos por él. Cuando alguien necesita ayuda, podemos ayudarlo. Cuando alguien está feliz, podemos alegrarnos con él. Todos nos necesitamos. 

Pablo dice: De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él.

Conclusión. Cuando veamos la iglesia, debemos verla como  Dios la mira. Dios no ve un montón de personas que tienen que ser iguales. Él ve un cuerpo: personas diferentes, con diferentes capacidades y diferentes lugares, pero unidas en Cristo.

Así que cuando alguna vez pienses que eres diferente, recuerda que Dios te hizo parte de su cuerpo. Y cuando veas a alguien diferente a ti, recuerda que también forma parte de ese cuerpo. 

Oración modelo. Amado Dios, gracias porque me hiciste diferente y me diste un lugar en tu cuerpo. Ayúdame a valorar a los demás, a no pensar que soy mejor que ellos y a recordar que juntos podemos servirte. Gracias porque todos somos parte de tu familia. En el nombre de Jesús, amén.


Llamado a la acción. Ahora que aprendimos que somos diferentes, que todos somos importantes y que nos necesitamos unos a otros, no queremos que esto se quede solamente en lo que aprendimos hoy. ¡Vamos a ponerlo en práctica durante esta semana!

1. Descubre algo bueno de alguien Esta semana observa a una persona de la iglesia y piensa: ¿Qué hace bien esta persona que yo no hago? Después dile algo bonito sobre eso.

2. Ayuda a alguien Busca una oportunidad para ayudar a alguien en algo que necesite. Puede ser algo sencillo: ayudar a recoger, compartir algo, ayudar a un compañero o colaborar en casa. Recuerda: cada parte del cuerpo tiene algo que hacer. ¡Tú también puedes ayudar!

3. Alégrate con alguien Si alguien recibe una buena noticia, consigue algo que quería o hace algo bien, alégrate con esa persona en lugar de sentir envidia. La biblia dice: Si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él. 1 Corintios 12:26


Juego: “¡Somos un solo cuerpo!”

Divide a los niños en dos equipos. Cada equipo debe completar un circuito de ida y vuelta. En cada estación habrá una dificultad diferente.

Estación 1: “Necesito tus ojos”

Un niño tiene los ojos vendados.

Su compañero se coloca detrás o a un lado y debe guiarlo solamente con su voz hasta el punto indicado y regresar. Por ejemplo:  “Un paso adelante... detente... ahora gira a la derecha...”

Así el niño vendado tiene que confiar en los “ojos” de su compañero.

Estación 2: “Necesito tus pies”

Un niño se coloca apoyando las manos en el suelo y su compañero sostiene sus piernas. Formando una "carretilla" Con mucho cuidado juntos avanzan hasta una marca y regresan.

El niño que está haciendo de “carretilla” prácticamente está usando los pies de su compañero para poder desplazarse.

⚠️ Para niños pequeños, solo si el espacio es seguro y con una distancia corta; también puedes sustituirlo por caminar juntos mientras uno mantiene un pie levantado y el otro lo ayuda.

Estación 3: “Necesito tus manos”

Un niño debe transportar una pelota sin utilizar las manos. Su compañero tiene que ayudarlo a llevarla, por ejemplo, entre los dos usando los hombros, antebrazos, pecho o espalda.

Así uno tiene la función que el otro no puede realizar.

Estación 4: “Necesito tus oídos”

Esta puede ser muy divertida.

Un niño no puede recibir instrucciones habladas. El compañero tiene que darle las instrucciones mediante señales previamente acordadas.

☝️ = avanzar

✋ = detenerse

👉 = girar a la derecha

👈 = girar a la izquierda

Aquí tienen que descubrir que uno necesita la comunicación del otro para completar el recorrido.

¿Cómo se gana?

Cada equipo tiene una fila. Sale la primera pareja, completa las estaciones y vuelve. Entonces sale la siguiente pareja.

Gana el equipo que consiga que todos sus integrantes completen el circuito primero.

Pero aquí hay algo importante: no gana simplemente el niño más rápido, sino el equipo que consiga trabajar mejor juntos.

Al terminar, solo se pregunta:

¿Qué pasó cuando uno de ustedes no podía usar sus ojos? Necesitaba a su compañero.

¿Y cuando no podía usar sus pies? Necesitaba a otro.

¿Podía uno completar todo el circuito completamente solo? ¡No!

¡Eso es justamente lo que Pablo quería enseñarnos! En el cuerpo de Cristo somos diferentes, pero nos necesitamos unos a otros.


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