Pablo ante el rey Agripa

Pablo ante el rey Agripa 

Propósito General: Ético-Moral y de Consagración — Guiar a los niños a desarrollar una conducta íntegra y valiente, motivándolos a vivir su fe sin temor y a aplicar principios bíblicos en su vida diaria.

Propósito Específico: Que los niños aprendan de la experiencia de Pablo ante el rey Agripa a decir siempre la verdad sin mentir por miedo, a no avergonzarse de sus creencias y a aprovechar cada momento cotidiano para ser luz y hacer lo correcto.

Versículo bíblico clave: "Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial..." (Hechos 26:19)

Pasaje bíblico de estudio (Contexto): Hechos 25:13 – 26:32


Introducción. ¿Alguna vez les ha pasado que alguien de la nada llega y les dice: te llaman de la dirección?  ¿qué pasa por su cabeza en ese momento? ¿Sienten un hueco en el estómago? ¿Sienten miedo? 


Algunos a lo mejor piensan: '¿Yo qué hice? ¿Habré roto algo? ¿Me porté mal?'. Se siente nerviosismo, las manos nos empiezan a sudar un poquito y caminar por esos pasillos hacia la dirección se siente eterno, porque vas a pararte frente a la persona mas importante de la escuela, y peor si tiene fama de ser regañon. 


Pues el día de hoy vamos a ver algo que le sucedió a Pablo muy similar pero él tuvo que estar frente a un rey. 


Imagínense estar frente al rey más poderoso de esa región: ese hombre era el rey Agripa. Sí suena a alguien que tiene gripa pero ese era su  nombre. Un rey muy imponente  con su corona, ropa lujosa de la realeza, sentado en un gran trono y rodeado de soldados con armaduras y espadas que lo vigilaban todo. Era una persona que con solo levantar un dedo podía decidir castigar a alguien. Y ahí estaba Pablo, de pie frente a él, teniendo que defender su fe, contar su historia y hablar de Jesús ante el hombre más importante del lugar.


Pablo se encontraba como prisionero en ese momento y estaba ahí para defenderse de las acusaciones. Y con esa historia vamos a descubrir cómo reaccionó Pablo en ese momento dificil, y vamos a aprender que nosotros también podemos ser valientes como él 


Debes ser valiente para decir la verdad


Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Hechos 26.1

¿Alguna vez han estado frente alguien importante o famoso? ¿Cómo se han sentido? Para cualquier persona normal, ver a alguien tan importante y con tanto poder le dan ganas de hacerse chiquito, de agachar la cabeza y de no abrir la boca para no meterse en problemas.


¿Qué pasa si te acusan sobre algo? a veces nos entra la tentación de querer mentir.

Pensamos: 'Si digo la verdad, me van a castigar o se van a enojar', y preferimos decir: 'Yo no fui', 'Yo no estuve ahí' o 'Yo no dije eso', solo para quitarnos el problema. Pero adivina quién quiere que seamos mentirosos y que nos escondamos con miedo: el enemigo. A Dios no le agrada la mentira; Él quiere que seamos valientes y que hablemos siempre con la verdad por delante.


Dios no quiere que nos intimidemos, y mucho menos cuando se trata de defender la verdad y de defender nuestra fe. Cuando tú sabes en tu corazón que te has portado bien, que estás haciendo lo correcto y que dices la verdad, no tienes por qué sentir pena o miedo. 


A lo mejor piensas: 'Es que soy un niño, ¿qué le voy a decir a un adulto?' o '¿Y si se burlan de mí?'. La Biblia nos enseña que cuando nos toque estar frente a alguien importante y sintamos nervios no tenemos que preocuparnos por no saber qué decir. Jesús mismo prometió que Dios nos daría las palabras correctas en el momento exacto si confiamos en Él. Mateo 10:19


Así que la próxima vez que te sientas intimidado, por hablar ante alguien importante o que tengas la tentación de decir una mentira para esconder la verdad y no meterte en problemas: recuerda que nunca debemos avergonzarnos de decir la verdad.


Recuerda que Dios está contigo, pídele valentía. Así como Pablo no se quedó callado ante el rey Agripa, tú puedes ser un niño o una niña valiente que dice la verdad siempre y comparte el amor de Dios sin pena.


Nunca te avergüences de lo que crees 


 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.  Hechos 26.14

"Cuando Pablo estaba frente al rey Agripa, él tenía una gran oportunidad, pero también pudo haber venido la tentación: pudo haberse quedado callado. Pudo haber pensado: 'Oye, estoy enfrente del rey más poderoso, con puras personas importantes y educadas... ¿Qué tal si se burlan de mí?


Pablo les contó su propia historia: les platicó que antes él era el primero en perseguir a los cristianos y hacerles la vida imposible. Pero luego les soltó la parte más increíble: les dijo que, en un viaje rumbo a Damasco, ¡se le apareció Jesús! Sí, Jesús, el mismo que todos sabían que había muerto crucificado. 


Les contó que vio una luz brillante del cielo y que escuchó una voz que le habló directamente.

Imagínate por un segundo lo que cualquier persona en ese lugar pensaría de Pablo: 


Pablo pudo haber 'Si les digo esto, me van a tomar por loco. Van a pensar que estoy inventando cosas, se van a reír de mí en mi cara y me van a tratar de mentiroso'. Contar algo tan increible ante un rey y jueces serios tuvo que serr muy dificil,


Cuando Pablo empezó a contar su historia —de cómo vio la luz, escuchó la voz y de todo lo que había vivido con Jesús—, no faltó el que quiso hacerle burla. Había otro hombre importante, el gobernador Festo, que tambien estaba ahí sentado, en un momento interrumpió a gritos y le dijo enfrente de todos: '¡Estás loco, Pablo! ¡Tanto estudiar te ha vuelto loco!'¿Qué hizo Pablo? ¿Se puso a pelear con él? ¿Se echó a llorar? No. Pablo vio que Festo no estaba entendiendo nada y simplemente le respondió con calma que decía la verdad, pero no se quedó peleando con él.

Sin embargo Agripa sí conocía la historia, conocía las profecías y estaba escuchando con atención. Con él, Pablo si tuvo libertad de hablar,  al grado de que el propio rey le terminó diciendo: 'Por poco me convences de hacerme cristiano'.

Esto nos recuerda que no todos están listos para escuchar sobre Dios, y a veces habrá personas que se burlarán de ti, como Festo se burló de Pablo. Cuando te encuentres con alguien que solo quiere hacerte burla o burlarse de lo que crees, no tienes que enojarte ni perder el tiempo discutiendo con ellos; a veces es mejor ignorar la burla y seguir adelante.

Pero cuando encuentres a alguien que sí tiene curiosidad, que te respeta o que quiere escuchar con el corazón abierto —como el rey Agripa—, ahí es donde debes aprovechar para compartir a Dios


A veces nos dará miedo hablar de nuestras experiencias con Dios, de los milagros que ha hecho en nuestra vida, o de que creemos en Él, porque pensamos: 'Es que mis amigos nunca han visto un milagro', 'Nadie en mi escuela cree en esto', '¿Y si piensan que estoy exagerando o que estoy loco?'.


Y preferimos callarnos para que nadie nos critique. Pero a Pablo no le importó lo que pensaran los demás. Él no se avergonzó de su fe ni de lo que había vivido, porque sabía que lo que había visto era real.


La próxima vez que te dé pena hablar de lo que crees, o pienses que tus amigos se van a burlar de ti por hablar Dios: acuérdate de Pablo.


No te avergüences de tu fe, ni de lo que Dios ha hecho en tu familia o en tu corazón. Aunque otros no lo hayan visto o no lo entiendan, si tú sabes que es verdad, defiende tu fe con orgullo y sin verguenza. ¡Así como Pablo ante el rey Agripa! 


Aprovecha cada momento para hablar de Cristo


 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! Hechos 26.29

Pablo estaba en un juicio, en una situación difícil, con soldados vigilándolo, cualquiera habría estado rogando por su libertad. Pero Pablo no vio al rey Agripa como un peligro, ni vio el juicio como un problema del que tenía que huir. Pablo vio una oportunidad. Pensó: 'Tengo al rey enfrente, y tal vez esta sea la única vez que lo tenga tan cerca para hablarle de Jesús'.


En lugar de aprovechar el tiempo para hablar de sus propios problemas, ¡aprovechó el momento para hablar de Dios!"


Dios nos enseña que cada lugar y cada momento importaSi estás en la escuela puedes compartir con tus amigos. Si un compañero está triste o solo en la banca, esa es tu oportunidad para acercarte y mostrarle el amor de Jesús con tus acciones. 


Pablo no desperdició su tiempo con el rey Agripa; supo que Dios lo había puesto en ese lugar, en ese momento, por una razón especial. Así que la próxima vez que te enfrentes a una situación difícil, a un lugar nuevo, o sientas que estás rodeado de personas que no conocen de Dios, no pienses que es mala suerte. Piensa que Dios te puso ahí a propósito


Conclusión. La historia de Pablo ante el rey Agripa nos recuerda que Dios nunca nos pone en ningún lugar por accidente. Aquellos momentos que al principio nos dan miedo, las situaciones donde sentimos que nos ponemos pequeños o los retos que parecen demasiado grandes, son en realidad los escenarios que Dios eligió para que su luz brille a través de ti. No importa si eres un niño o una niña, ni si a veces te tiembla un poco la voz; tienes en tu corazón la verdad más hermosa del mundo. Cuando decides ser valiente, cuando te niegas a mentir para esconderte, cuando defiendes lo correcto sin avergonzarte y cuando miras cada día como una oportunidad para hacer el bien, te conviertes en un reflejo vivo del amor de Dios. Así que levanta la mirada con confianza, porque el mismo Dios que estuvo con Pablo en el trono del rey está hoy contigo en cada paso que das.


Oración modelo. Amado Señor, gracias porque nos amas y siempre estás con nosotros. Ayúdanos a ser valientes cuando nos sintamos con miedo o con pena, y danos las palabras correctas para decir siempre la verdad. Pon en nuestro camino a las personas correctas para hablarles de Ti y enséñanos a aprovechar cada momento para hacer el bien y ser luz para los demás. En el nombre de Jesús, amén.


Llamado a la acción

Ahora que has aprendido esta clase, es momento de hacer la tarea de la semana. Esta semana vas a poner a prueba tu valentía con un reto de tres pasos:


1. Di la verdad sin miedo: Si en la escuela o en tu casa te encuentras en una situación difícil donde cometiste un error, no mientas para librarte del problema. Respira hondo, recuerda que a Dios le agrada la verdad y di la verdad con confianza.


2. No escondas lo que eres: La próxima vez que estés con tus amigos o familiares, no te dé pena hacer lo correcto, orar antes de comer o hablar de algo bueno. Recuerda que no debes avergonzarte de tu fe.


3. Encuentra tu oportunidad: Observa bien a tu alrededor esta semana. Si ves a un compañero triste, a alguien que necesita ayuda, o tienes la oportunidad de portarte bien con alguien difícil, no lo dudes: esa es la oportunidad que Dios te dio para ser su luz. ¡Haz que cada día cuente!


La papa caliente del testimonio


Un juego clásico de grupo  donde los niños pueden reflexionar sobre lo que Dios ha hecho en sus vidas y perder el miedo a hablar de ello, tal como lo hizo Pablo.

  • Basado en: La valentía de compartir lo que Dios hace y no avergonzarse de dar testimonio, imitando a Pablo cuando contó su propia historia ante el rey.

  • Cómo se juega:

    • Los niños se sientan en círculo. Se pone una música alegre (o el maestro va aplaudiendo/cantando) mientras los niños pasan una pelotita o un objeto de mano en mano rápidamente ("se quema la papa").

    • De repente, la música se detiene (o el maestro grita: “¡Se quemó!”).

    • El niño que se quede con la pelota en la mano tiene la oportunidad de compartir con el grupo.

  • Las preguntas o retos para el niño que le toque:
    Para que no se sientan presionados o sin saber qué decir, el maestro puede darles opciones sencillas en una tarjetita o proyectadas en el pizarrón:

    1. Algo bonito o especial que Dios haya hecho en tu familia esta semana.

    2. Un momento en el que sentiste que Dios te ayudó a portarte bien o a decir la verdad.

    3. Una vez que sentiste miedo, pero le pediste valor a Dios y pudiste superarlo.

    • Si el niño prefiere no hablar o le da mucha pena al principio, se vale que diga: "Paso la papa" o que un compañero le ayude a decir algo bonito de él, fomentando un ambiente de confianza y cero burlas.

  • Adaptación a la lección: Así como Pablo usó su turno frente al rey Agripa para contar lo que Dios había hecho en su vida sin pena ni miedo, esta dinámica entrena a los niños a reconocer la presencia de Dios en su día a día y a compartirlo con los demás con total naturalidad.

HOJA DE TRABAJO PARA BEBÉS




HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS PEQUEÑOS




HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS MEDIANOS



HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS GRANDES 



HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS GRANDES SOLUCIÓN 



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