El proceso de la madurez

 


Este mes he estado compartiendo sobre cómo Dios trabaja en nuestra vida a través de procesos. La verdad es que a todos nos gustaría que las cosas fueran rápido, pero muchas veces esos procesos no son acelerados; al contrario, son lentos. A veces hasta llegamos a sentir que Dios no está haciendo nada porque no vemos avances que se noten, y eso puede ser desesperante.

Hoy quiero platicarles una historia que me parece un buen ejemplo de esto y además es fascinante. En otro momento tal vez hubiera hablado de José. me gusta mucho hablar de José en Egipto creo que es mi personaje favorito, pero como ya les he hablado mucho de él, hoy prefiero que veamos a David. La historia de David es muy parecida a la de José cuando pienso en los procesos y los 'escalamientos'. A veces leemos la Biblia y, como pasamos las hojas rápido, pensamos que todo pasó de la noche a la mañana. Leemos que Samuel lo unge como rey siendo un muchachito y ya a los pocos capítulos lo vemos en el trono, pero en realidad pasaron muchos años en medio.


Últimamente he pensado mucho en algo que me choca un poco, pero que he tenido que aceptar: la madurez te abre el entendimiento de una forma que nada más puede hacerlo. A veces me pongo a pensar y digo: '¡Cómo me hubiera gustado que mi "yo" de hace 10 o 20 años entendiera lo que entiendo ahora!'. Pero la realidad es que no podía. No había forma de entenderlo en aquel momento porque esas cosas solo se comprenden a través de las vivencias, de los golpes y de caminar el proceso. Hay explicaciones que no llegan con palabras, sino que llegan con el tiempo.

Si hoy sientes que vas muy lento o que no estás logrando lo que quieres, quizá es momento de preguntarte: ¿Qué necesito hacer crecer en mi vida? ¿Qué cambios o ajustes me faltan? A veces se nos cierran puertas y nos quejamos, pero creo que en realidad deberíamos pensar: '¿Qué me hace falta desarrollar para que esa puerta se me abra en el futuro?'.

Hay una frase muy antigua del filósofo Séneca que dice:


'La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad'.


Creo que el l problema no es que no lleguen las oportunidades, el problema es no estar listos cuando aparecen. Por eso Dios no nos da todo de golpe; Él nos está preparando para que, cuando la oportunidad llegue, tengamos la madurez de aprovecharla.


Para entender cómo es que Dios nos diseña para que lo que alcancemos sea duradero, quiero que analicemos tres conceptos clave en la vida de David:


El proceso acumulativo 


Muchas cosas en la vida tienen procesos acumulativos que no son visibles al principio. Ir al gimnasio, cuidar la dieta, reparar los detalles de la casa, comprar herramientas o abrir una cuenta de ahorro... todo eso nos recuerda que, en los tiempos de Dios, también vivimos procesos acumulativos.

Dios no construye nuestras vidas solamente a través de un evento aislado; en la mayoría de las ocasiones, lo que busca en nosotros son hábitos constantes.



Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir al próximo rey, David no estaba ahí. Estaba en el campo cuidando a las ovejas. Pero es aquí donde tenemos que ponernos a pensar. David no empezó a practicar con la honda el día que vio a Goliat. Él ya era un experto.

Tenía un proceso acumulativo. Tenemos que entender que David se la pasaba solo, bajo el sol, lanzando piedras una y otra vez contra un árbol o una roca. No lo hacía porque hubiera un público, lo hacía porque era su responsabilidad.


Proverbios 13:11 (NVI):

El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece.


Tenga presente esto: Lo que se construye "poco a poco" tiene raíces. Si David hubiera llegado al trono por un golpe de suerte, su reinado se habría esfumado rápidamente. Pues le habría faltado otras cosas que solo el tiempo le pudo proporcionar.


 David aprendió con ovejas antes de tratar con personas.


Jesús lo resumió en Lucas 16:10:

"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto".


Dios observaba cómo David cuidaba a esos animales que ni siquiera eran suyos (eran de su padre). Si David hubiera sido negligente con las ovejas, Dios habría sabido que sería negligente con la nación. Su "fidelidad en lo muy poco" fue lo que le dio acceso a "lo más".


Volvamos a pensar en esto: David no dio un salto de éxito de pastor a héroe nacional; fue una acumulación de pequeñas victorias diarias.


Así que cuando llegó el momento de enfrentar al gigante, David no estaba improvisando, no estaba practicando. Él simplemente estaba haciendo algo que ya había repetido miles de veces. Lo que para los demás fue un "milagro repentino", sin restarle al propósito de Dios por supuesto, Pero entendamos que para David fue el resultado de un trabajo de años, años de ser fiel en lo pequeño.


A veces nos desesperamos porque sentimos que estamos estancados en "nuestro campo de ovejas" (un trabajo qu:e no nos gusta, una situación que parece no avanzar). Pero piense en esto: El proceso acumulativo requiere tiempo para volverse visible.


Si sientes que vas lento, no es que Dios te tenga olvidado; es que estás acumulando. Estás desarrollando la paciencia y la destreza que vas a necesitar cuando estés en el nivel más alto.

 

Punto 2: El proceso de Escalabilidad


La escalabilidad yo la entiendo como la. capacidad por ejemplo de un negocio o de una persona para crecer en grande sin perder el control y sin romperse.


Esto significa que una plataforma o un negocio debe estar preparado para crecer sin que eso termine por aplastarle. La realidad es que hay quienes mueren de éxito.


Muchos de nosotros sufrimos de ansiedad porque queremos el resultado ya, queremos que la puerta se abra mañana mismo. Pero la realidad es que Dios está cuidando que nuestra bendición no se convierta en nuestra destrucción. Si te dieran todo lo que sueñas hoy mismo, ¿tendrías la estructura emocional, el carácter o la administración para sostenerlo?


  Dios no sentó a David en el trono al otro día de ser ungido por Samuel. Hubo una etapa intermedia de "escalabilidad".

 

 David desarrolló la paciencia, el cuidado y el liderazgo básico, cuidando ovejas.


 David aprendió a Servir en el palacio tocando el arpa para Saúl: Aquí aprendió protocolos reales, vio de cerca cómo funcionaba el gobierno y entendió el ambiente político en el que un día gobernaría. Muchos gobiernos no funcionan porque quienes llegan jamás han tenido experiencia en eso. Solo fueron elegidos por las personas por popularidad.


 Más adelante vemos que David, le tocó liderar a 400 hombres que estaban endeudados, amargados y en problemas. Ahí aprendió a gestionar crisis y a formar un ejército desde cero.


 David tuvo sus propias pruebas de su capacidad antes de enfrentarse al público.


 Cuando David intenta convencer al rey Saúl de que lo deje pelear contra Goliat, no le dice "déjame ir porque soy el ungido". Le da datos de su capacidad. Le dice: .Tu siervo cuidaba las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, yo salía tras él, y lo hería…


 El oso y el león fueron el campo de entrenamiento. Dios no lo mandó a la guerra de inmediato; probó su sistema en privado contra un león, luego contra un oso, y cuando demostró ser escalable, entonces lo puso frente al gigante ante los ojos de toda la nación.


Piense en esa ocasión que David enfrentó su primer oso o león. Para el habrá sido un susto, una preocupación, un momento de mucho estrés y tensión, Pero no sabía que en ese momento Dios lo estaba preparando. Lo que hoy llamas crisis posiblemente es tu oso o león que te está capacitando para que puedas enfrentar tu gigante en el futuro.


Si David hubiera sido Rey a los 17 años, la corona le hubiera quedado muy grande. el peso de la corona lo habría aplastado. 


No habría tenido la madurez para manejar la traición, la presión de la guerra o la toma de decisiones difíciles.


Guarde ésto en su corazón: "No le pida a Dios que apresure el crecimiento si todavía no ha terminado de construir la infraestructura que lo va a sostener.



Antifragilidad


Todos sabemos muy bien que hay cosas que son frágiles: que si les pegas, se rompen. Y hay cosas que son macizas: si les pegas, aguantan el golpe y se quedan igual.  


Pero aquí estamos hablando de lo antifrágil que va más allá: es aquello que se fortalece con el caos, la presión y los problemas para hacerse más fuerte. Es como el fuego en diferentes contextos. En una vela o cerillo es débil, con un soplido se apaga, Pero una fogata con un soplido se aviva eso es antifragilidad.


Si algo no te mata entonces te hará más fuerte.



Muchos pensamos que para crecer necesitamos que todo esté en paz, en orden y sin problemas. Pero el proceso de Dios casi siempre incluye temporadas de resistencia.


 Santiago 1:2-4 (NTV):

"Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho. Pues ustedes saben que, siempre que se pone a prueba su fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca..."


Después de que David derrota a Goliat, las cosas no se pusieron fáciles. No fue viento en popa. Al contrario, el rey Saúl se llenó de celos y empezó a perseguirlo para matarlo. David pasó años huyendo en el desierto, durmiendo en cuevas y viviendo bajo una presión terrible al grado de llegar a hacerse el loco y vivir entre filisteos.


Cualquiera de nosotros diría que el desierto fue un error o un retraso en los planes de Dios. Pero no. Ese desierto fue el viento que soplaba el fuego de David pata que se volviera antifrágil. 


Si David hubiera pasado de cuidar ovejas directamente a un palacio cómodo, posiblemente habría sido un rey blando, un rey frágil que se habría quebrado con la primera crisis de la nación. La persecución de Saúl fue el entrenamiento que lo convirtió en el estratega militar más grande de Israel.


Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; 2 solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido: Jueces 3:1-2


En Jueces dice algo que nos vuela la cabeza. Nos dice que Dios dejó a varios de los pueblos enemigos cerca de los israelitas a propósito,


Dios no te deja el problema ahí para destruirte; te lo deja para que aprendas a pelear. Si Dios te quitara todos los problemas de golpe, te volverías una persona frágil. Cómo un niño que nunca lo dejan andar descalzo, o no lo dejan salir al sol. Eso lo vuelve frágil.


En la vida nos va a tocar enfrentar gente difícil, crisis financieras o situaciones familiares, hermanos con problemas. El proceso lento de Dios te obliga a desarrollar habilidades de supervivencia, de fe y de carácter que la comodidad nunca te daría. El "poco a poco" te está haciendo fuerte.


Cuando entiendes la antifragilidad, dejas de ver los problemas como un ataque del enemigo.


Los momentos difíciles que estás viviendo hoy no están retrasando tu propósito; lo están asegurando. Te están

 enseñando a ser una persona completa, madura y que no se va a doblar ante la primera crisis.


Finalmente  quiero que te quedes con esto en tu mente y en tu corazón: si hoy sientes que tu vida va muy despacio, o que las cosas no están saliendo al ritmo que tú quisieras, no te desesperes. No pienses que Dios se olvidó de ti o que estás estancado.

​A veces Dios nos frena un poco no para castigarnos, sino porque nos ama demasiado como para darnos algo que todavía no podemos sostener. Él prefiere hacernos esperar un tiempo, a ver cómo nos destruimos por no estar listos.

​Deja que Dios trabaje en lo secreto. Sigue lanzando tus piedras en tu campo de ovejas, sigue aprendiendo de las crisis y deja que el viento avive tu fuego en lugar de apagarlo. Al final, cuando la oportunidad que tanto le has pedido a Dios llegue a tu vida, vas a mirar hacia atrás y vas a entender que cada día de espera valió la pena, porque te convirtió en la persona que eres hoy.

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