Amor que restaura la seguridad


Amor que restaura la seguridad

Algo que muchas veces olvidamos de la Biblia es que sus personajes fueron humanos reales, con las mismas carencias y dificultades que nosotros. Esto es vital porque, al aplicar las Escrituras a nuestra vida, no debemos verlos como seres sobrenaturales, sino como personas normales que enfrentaron conflictos idénticos a los nuestros, especialmente en el área de las relaciones sentimentales. Sus experiencias nos recuerdan que, sin importar cuántos siglos hayan pasado, los seres humanos seguimos teniendo las mismas necesidades de antaño.

Quienes han estudiado el comportamiento humano han encontrado que existen tres componentes esenciales para crear vínculos de amor duradero: Disponibilidad, Receptividad e Involucramiento. Por ejemplo, la semana pasada hablamos de Isaac y Rebeca y notamos en ella estos elementos: Disponibilidad (se bajó del camello), Receptividad (correspondió a su mirada) e Involucramiento (su amor trajo como resultado el consuelo de Isaac). No importa la época en que se viva: las necesidades del corazón siguen siendo las mismas.

Hay una historia en la Biblia que creo que nos muestra mejor estos tres componentes: la historia de Rut y Booz. Pero antes de hablar de cómo se manifiestan en sus vidas, veamos por qué eran tan necesarios y por qué crearon una conexión tan importante.

Comencemos por el contexto: Rut era una mujer extranjera que había pasado por una serie de crisis profundas. Su esposo había muerto y, por alguna razón que el texto no detalla, no había tenido hijos, a pesar de haber estado casada por diez años. Rut no tenía herencia, no tenía hijos, no tenía futuro.

Ante ese escenario, ella toma una decisión sorprendente: no regresa con su familia de origen, sino que decide quedarse con su suegra. Prefirió la incertidumbre de caminar hacia lo desconocido con Noemí, que regresar a la comodidad de su pasado. Rut estaba viviendo una etapa de abandono, inseguridad y miedo al futuro. Por alguna razón, su suegra representaba ese vínculo de apoyo que todos necesitamos. Rut es un ejemplo claro de la necesidad humana de pertenencia, y nos recuerda que el amor no es solo romance, es seguridad. Todos buscamos personas que signifiquen un punto seguro en nuestra vida. Si las personas no representan ese punto seguro en nuestras vidas difícilmente encontraremos el amor en ellas.

así que veamos en la historia de Rut como la disponibilidad la receptividad y el involucramiento se ven reflejados en sus vidas

I. La Mirada de Gracia (Disponibilidad)


“Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia...” (Rut 2:2)

“Ella entonces, bajando su rostro, se inclinó a tierra y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?” (Rut 2:10)

“Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva...” (Rut 2:13)

Las personas difícilmente conectan con alguien que creen que no está disponible o accesible. Por ejemplo, podemos ver a grandes artistas y admirarlos, pero es casi imposible que alguien piense en tener una relación sentimental con ellos por una sencilla razón: no están accesibles.

Y aquí ocurre algo extraordinario en la historia. Rut llega con su suegra a la ciudad; están desamparadas y, como cualquier viuda de ese tiempo, viven de la misericordia de otros. A las viudas se les permitía recoger de lo que los segadores dejaban en el camino (Dt. 24:19); así que Rut se dedicó a eso: a ir a los campos a recoger.

Es así como llega al campo de Booz, un hombre próspero y con tierras. Pero aquí aparece el primer componente cuando Booz mira a Rut:

“Y Booz dijo a su criado, el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?” (Rut 2:5)

En ese momento, Rut deja de ser "parte del paisaje"; deja de ser solo una viuda más en el campo (como las muchas que seguramente había en ese momento). Rut deja de ser invisible porque él puso su mirada en ella. Este es el acto de significar para alguien.

Entonces Booz le dice:

“Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas”. (Rut 2:8)

Este gesto es muy significativo. Ese día, Booz le dio a Rut un perímetro de seguridad. En otras palabras, le dijo: "No tienes que seguir buscando, aquí estás a salvo". En las relaciones, esto significa: "No tienes que ir a espigar a otros campos, porque en este campo siempre habrá disponibilidad. Cuando necesites o quieras algo, ven aquí. No busques más".

Cuando la disponibilidad deja de existir, las personas se ven en la necesidad de ir a buscar a otros campos (y no estamos hablando de campos).

Lo contrario a la disponibilidad es la indiferencia. Es estar en el mismo lugar, pero que cada uno esté en su propio "campo". Es como decir: No eres lo suficientemente importante como para que yo detenga mi mundo y te mire. Lo contrario es levantar barreras Booz era probablemente un hombre ocupado y con eso tener una barrera clara de no puedo atenderte. En otras palabras es como decir mi mundo está completo sin ti, darte atención es interrumpir mi vida, no eres prioridad. Lo contrario es la frialdad. Es cuando la comunicación se vuelve cortante.

“...Y cuando tengas sed, ve a las vasijas y bebe del agua que sacan los criados”. (Rut 2:9b)

En el momento en que Booz tuvo estos gestos, se hizo accesible. Pudo haber enviado el mensaje con algún sirviente, pero lo hizo directamente. Pudo haberla ignorado, pero se acercó a ella. Esto es disponibilidad total. Rut sintió la confianza de poder acercarse a él porque él tuvo la apertura con ella.

Este es el primer componente: Disponibilidad. Es esa libertad que sentimos en las relaciones de amigos, familia o pareja para acercarnos sin miedo.

Desde nuestra infancia, la disponibilidad es vital. Cuando llorábamos y nuestros padres estaban ahí para nosotros, el mensaje era claro: "Soy importante para ellos". Hoy en día, algo que afecta mucho al desarrollo emocional de los bebés es que los dejen llorar sin consuelo, porque les envía el mensaje de que, por más que grites, nadie está disponible para ti. Entonces crecemos y nos volvemos adultos que resolvemos la vida solos, porque aprendimos a no buscar y a no esperar nada de nadie.

"...aprendimos a no buscar. Sin embargo, Booz rompe ese ciclo en la vida de Rut. Al decirle: 've a las vasijas y bebe', él le está dando permiso de ser vulnerable. Le está diciendo que sus necesidades no son una molestia.

La disponibilidad es, en esencia, eliminar el miedo al rechazo. Cuando las personas saben que pueden acercarse al otro sin ser juzgados, ignorados o rechazados, el vínculo se fortalece. Booz no solo le dio grano a Rut; le dio la seguridad de que él era un hombre accesible. Ese día, Rut dejó de ser una sobreviviente solitaria para convertirse en alguien que tenía un lugar seguro a donde llegar".

II. Las palabras al corazón (Receptividad)

“Ella entonces, bajando su rostro, se inclinó a tierra y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?” (Rut 2:10)

Las palabras de Rut nos muestran que ella percibe claramente la receptividad de Booz. La receptividad es la capacidad de sintonizar emocionalmente con el otro; es esa conectividad que ocurre cuando dos personas realmente se entienden. Puede haber disponibilidad, pero tal vez no receptividad. Receptividad no es solo oír palabras, es sentir el peso que el otro está cargando.

Rut no puede creer el gesto de Booz. En otras palabras, ella está diciendo: “No pertenezco aquí, soy diferente, no soy digna de tu ayuda... ¿Por qué he hallado gracia?”. Booz está mostrando un interés y una preocupación sincera por ella. Un Booz disponible es alguien que dice: "Ven cuando gustes"; pero un Booz receptivo es alguien que ve la razón por la qué ella lo necesita y entiende todo lo que ha pasado.

“Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes”. (Rut 2:11)

Booz podía ver en Rut más allá de lo que cualquiera podía ver. Todos veían a una viuda, pero Booz veía más allá. Eso es lo que pasa en las relaciones con conciencia: la gente común ve lo superficial o una atracción física, pero la relación con conciencia ve los valores, los principios y la empatía. Booz no la ayuda solo porque la ley de Dios lo dice; él decide ser receptivo a su vulnerabilidad.

La receptividad tiene tres efectos fundamentales:

Validación: Él le dice con sus acciones: "Veo cómo te esfuerzas, veo cómo has luchado, veo que eres fiel". Eso era tan importante para Rut como el alimento que estaba recogiendo. Booz no solo alimentó su cuerpo, alimentó su alma. Las personas pueden recibir lo material de otros, pero sin receptividad, el vínculo está vacío. Es como el padre que provee todo lo necesario para su hijo pero no tiene conexión con él; o como el esposo en el extranjero que sostiene la economía, pero hace falta su presencia emocional. El consuelo de Rut no llega cuando le dan solución a su necesidad, sino cuando se siente comprendida.


Respuesta a la necesidad: > “Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje...” (Rut 2:14) Booz está "leyendo" a Rut. No espera a que ella le pida de comer; él sabe que tiene hambre y es sensible a esa necesidad antes de que ella hable.


Disminuye el cortisol (El modo de paz):
“Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva...” (Rut 2:13) Cuando alguien es receptivo con nosotros, nuestra ansiedad disminuye y nuestro cerebro deja de estar en modo de "alerta" para entrar en modo de paz.

Punto 3: La protección del manto

“Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano”. (Rut 3:9)

Por consejo de su suegra, Rut es enviada a pedir ser redimida por cuestiones de parentesco y costumbres de la época. Pero llegar a este punto solo es posible porque antes hubo disponibilidad y receptividad de parte de Booz.

Aquí llegamos a la parte del involucramiento. Disponibilidad es estar, receptividad es sentir e involucramiento es actuar. Esto es el compromiso; es llegar al punto de demostrar que "tu batalla es mi batalla". No solo estoy presente, no solo siento tu dolor: estoy comprometido. Es decirle al otro: "No estás solo, cuentas conmigo". Eso es lo que desde nuestros primeros años de vida buscamos: alguien disponible, alguien que nos consuele y alguien que nos ayude.

Rut fue a Booz para pedir su protección en todos los sentidos, y Booz la recibe; no la rechaza ni lo piensa. Él no le dice: "Tu vida es tu problema", le está diciendo: "Es nuestro problema". Involucrarse es meterse en los miedos de la otra persona y ayudarle a pelear contra ellos. Involucrarse es lo que llaman ser "el hombre o la mujer del proceso"; es saber que en las peores condiciones, ahí están. Puede haber disponibilidad o receptividad, pero muchos no están dispuestos a acompañar en el proceso. Incluso había otro pariente que podía redimir a Rut, pero cuando supo que los hijos llevarían el nombre del difunto, no quiso involucrarse.

“Y cuando llegó a donde estaba su suegra, esta le dijo: ¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido. Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías. Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy”. (Rut 3:16-18)

Noten cómo Noemí sabe que Booz ya se comprometió con Rut y por eso le habla con esperanza. El amor tiene ese efecto reparador. Como dije en el tema pasado, a veces las personas no necesitan una oración; necesitan un abrazo que les baje el cortisol, un apoyo que les alivie el alma y un sentimiento de seguridad. No son los problemas o la economía lo que desgasta a las familias o parejas; es la poca habilidad para aliviar el alma desgastada.

El amor no es solo un sentimiento que "flota" en el aire; el amor vital cuando se construye con tres componentes claves:

La Disponibilidad: Para que Rut dejara de ser invisible, Booz tuvo que verla. Para que las relaciónes florezcan, tienes que haber accesibilidad. No dejes que el "ruido" del mundo o el trabajo vuelvan invisible a las personas que tienes al lado.

La Receptividad: No basta con vivir en la misma casa. Hay que aprender a "hablar al corazón". Como hizo Booz, debemos aprender a sintonizar con los miedos y necesidades de los demás para poder hallar consuelo en el momento difícil

El Involucramiento: Finalmente, el amor llega a su plenitud cuando se extiende el manto. Cuando el problema de uno se vuelve el propósito del otro. Cuando el compromiso es tan real que podemos descansar y apoyarnos en la otra persona

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