El nacimiento de Juan el Bautista

 

El nacimiento de Juan el Bautista


Propósito general (Evangelístico): Que los niños comprendan que Dios cumple sus promesas y envió a Jesús como el Salvador, y que así como Juan preparó el camino para Él, ellos también pueden hablar a otros del amor de Dios.


 Propósito específico: Que los niños aprendan a compartir con otros las buenas noticias de Jesús.


Versículo bíblico: Porque nada hay imposible para Dios. Lucas 1:37


Pasaje bíblico: Lucas 1:5–25, 57–66


Introducción. ¿Sabías que cuando nació Jesús, también en esos mismos días nació otro niño muy especial?

Así es, Jesús no fue el único bebé milagroso de aquella época. Dios también hizo un milagro en la vida de Zacarías y Elisabet, un matrimonio que ya eran grandes de edad y que nunca había podido tener hijos.

Y ese niño fue nada más y nada menos que el primo de Jesús, llamado Juan y con el tiempo se le diría Juan el bautista. 

Juan no iba a ser un niño común. Desde antes de nacer, Dios ya tenía un plan para él, pues él se encargaría de preparar el camino para que la gente recibiera a Jesús.

Esta bonita historia de su nacimiento nos enseña algunas verdades importantes como que Dios cumple sus promesas, tiene un propósito para cada vida y que cuando Él hace algo grande, debemos darle gloria y contarlo a los demás.


Dios cumple sus promesas, aunque parezcan imposibles

Lucas 1:37 — “Porque nada hay imposible para Dios.”


Zacarías y Elisabet habían orado muchos años pidiendo un hijo. ¿Puedes imaginar? Pasó el tiempo y ya eran ancianos, pero Dios no se olvidó de ellos. Había un propósito especial con ellos. 


Un día, Zacarías quien era sacerdote estaba en el templo, entonces el ángel Gabriel se le apareció y le dijo que Dios había oído su oración y su esposa tendría un hijo. También le dijo que ese hijo se llamaría Juan. Aquel día Zacarías quedó mudo. 


Imaginen a Zacarías por supuesto le costó creerlo, pero Dios cumplió su promesa. Elisabet quedó embarazada, y todo el pueblo que los conocía se alegró.

Así también sucedió cuando Dios cumplió su promesa más grande cuando envió a Jesús, el Salvador, para traer perdón y vida eterna.


Todo eso nos recuerda que Dios siempre cumple lo que promete, el cumplirá en nuestra vida las promesas de su Palabra. Así como también cumplió su promesa más hermosa que fue enviarnos a Jesús para salvarnos.

Así como Dios cumplió con Zacarías y Elisabet, también cumplió contigo y conmigo al enviar a su Hijo.


Dios tiene un propósito para cada vida desde antes de nacer


Otra cosa importante que debes aprender es que el ángel le dijo a Zacarías que su hijo sería diferente: desde antes de nacer, pues no debería beber bebidas alcohólicas eso significa que Dios ya tenía un plan para él. 


Juan nacería para preparar el corazón de la gente para recibir a Jesús, enseñándoles a arrepentirse y volverse a Dios.


Y por si no lo sabías Dios también pensó en ti antes de que nacieras. Él tiene un propósito especial para tu vida: que conozcas a Jesús, vivas para Él y hables de Él a otros. Al igual que Juan tú también puedes alejarte de las cosas dañinas como el alcohol y debes buscar ser lleno del Espíritu Santo. 


Porque así como Juan ayudó a otros a acercarse a Jesús, nosotros también podemos hacerlo.

Podemos contar a nuestros amiguitos y familiares que Jesús los ama y quiere vivir en su corazón.


Actividad breve

Pide a los niños dibujar un megáfono o un corazón con rayos de luz y escribir dentro el nombre de un amiguito por el que estarán orando para invitar.


Cuando Dios hace algo grande, debemos darle gloria y compartirlo


Finalmente llegó el día en que Juan nació. Ese día todos estaban sorprendidos. Cómo no podía hablar Zacarías escribió en una tablita: “Su nombre es Juan.” Y en ese momento, volvió a hablar y empezó a alabar a Dios. Ese día hubo muchos motivos para festejar. 

Las personas que vieron esto contaron por todas partes lo que Dios había hecho. Pues Dios había hecho maravillas. 


Dios había hecho algo grande, y Zacarías no se quedó callado: ¡dio gloria a Dios y lo compartió!


¿Dios ha hecho algo especial en tu vida? Cuando Dios hace algo en nuestra vida cuando nos cuida, nos sana, nos perdona o nos da paz, no debemos guardarlo solo para nosotros. Así como Juan preparó a otros para Jesús, nosotros también podemos contar lo que Dios ha hecho, para que más personas crean en Él.


¿A quién podrías contar esta semana que Jesús te ama y tiene un plan para su vida?”


Conclusión. Recuerda que Dios cumple sus promesas, incluso aquellas que parecen imposibles. Dios tiene un propósito para cada uno, y el más grande de todos es que conozcamos a Jesús.

Y cuando Él hace algo en nuestra vida, debemos contarlo para que otros también crean.


Oración modelo. Señor Jesús, gracias porque tú eres la promesa cumplida de Dios. Gracias por amarme y tener un propósito para mi vida. Ayúdame a hablar de ti a mis amigos y a contar todo lo bueno que has hecho. Amén.


Llamado a la acción: Así como Juan nació con un propósito "preparar el camino para que la gente conociera a Jesús", también ustedes pueden hablar a otros de Jesús con su manera de vivir, hablar y compartir. Aquí hay tres pasos sencillos para hacerlo:

1. Habla con alguien de Jesús.

Piensa en un amigo, primo o vecino que no conozca mucho a Jesús. Cuéntale algo que hayas aprendido de Él o invítalo a venir contigo a la iglesia.

2.  Ora cada día.

Pídele a Dios que te ayude a cumplir el propósito que Él tiene para ti, aunque aún no sepas cuál es del todo. Dile: “Señor, quiero servirte y hablar de ti como Juan.”

3.  Da gracias y comparte lo que Dios hace.

Si ves que Dios contesta tus oraciones o te ayuda en algo, ¡cuéntaselo a otros! Así, igual que Zacarías y Elisabet, das gloria a Dios con alegría.

 

 Juego: “Dibuja como Zacarías”

Objetivo del juego:

Que los niños experimenten cómo Zacarías tuvo que comunicarse sin hablar, usando su creatividad para dibujar palabras relacionadas con Dios y la historia de Juan, y que los demás adivinen lo que representa.


Materiales

Hojas blancas o pizarras pequeñas.

Lápices, plumones o crayones.


Cómo jugar


1. Preparación:

Cada niño tiene una hoja y lápiz.

El maestro o líder prepara una lista de palabras relacionadas con la historia y la enseñanza.


2. Instrucciones:

Un niño recibe una palabra en secreto (por ejemplo, “oración”).

No puede hablar ni hacer gestos, solo dibujar en su hoja cómo representaría esa palabra.

Los demás niños miran el dibujo y tratan de adivinar qué palabra es.

3. Turnos:

Cada niño dibuja su palabra mientras los demás adivinan.

Se puede poner un límite de tiempo (1–2 minutos) o jugar sin presión para que todos participen.


4. Palabras sugeridas para el juego (ejemplos creativos):

Oración → manos juntas, rayos de luz, boca cerrada

Promesa de Dios → un corazón, un arcoíris, un sello

Juan → un bebé, un río (Bautismo), una trompeta

Jesús → una cruz, un bebé en un pesebre, una estrella

Gloria a Dios → rayos de sol, notas musicales, manos levantadas

Amor de Dios → corazones, abrazos, manos extendidas


5. Variantes creativas: Que los niños puedan inventar símbolos para representar la palabra, aunque no sea literal.


Que los equipos compitan para ver cuál adivina más rápido, o simplemente hacerlo cooperativo y divertido.


 Conexión con la historia. Antes de empezar, explica: “Así como Zacarías no podía hablar y tuvo que escribir en una tablilla el nombre de Juan, ustedes tampoco van a usar palabras. Solo van a dibujar y usar su creatividad para que los demás adivinen lo que quieren decir. ¡Así podemos comunicar un mensaje importante sin hablar!


Tip: Este juego también refuerza la comprensión de conceptos bíblicos, la creatividad y el trabajo en equipo, y los niños recuerdan mejor las palabras importantes de la clase porque tienen que representarlas visualmente.


HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS PEQUEÑOS 




HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS MEDIANOS




HOJA DE TRABAJO PARA NIÑOS GRANDES 




Solución crucigrama 





Consejos finales para los Maestros


1. Vincula las Preguntas con el Contenido: Asegúrate de que las preguntas en las hojas de trabajo estén directamente relacionadas con los puntos que abordarás en el bosquejo. Esto ayudará a los niños a conectar la información y entender mejor el mensaje.


2. Adapta Según la Edad: Cada grupo de niños tiene sus propias capacidades y niveles de comprensión. Ajusta tu enseñanza para adaptarse a la edad y nivel de comprensión de tus alumnos, de modo que puedan absorber mejor el contenido.


3. Dedica Tiempo para la Oración: Antes, durante y después de la clase, tómate un tiempo para orar. Ora por los niños antes de la clase, pidiendo que sus corazones estén receptivos y abiertos para aprender. Durante la clase, involucra a los niños en la oración, permitiéndoles compartir sus propias peticiones. Después de la clase, ora por aquellos que asistieron y también por aquellos que no pudieron asistir.


4. Preparación Anticipada: Descarga y imprime con suficiente antelación tus materiales de clase. Esto te permitirá revisar el contenido y asegurarte de que tienes todo lo necesario para una experiencia de aprendizaje efectiva.


5. Organiza Materiales: Prepara todos los materiales que necesitarás antes de la clase. Asegúrate de tener libros, hojas de trabajo, lápices, marcadores o cualquier otro material que planees usar durante la lección. Una buena organización facilitará el flujo de la clase.


6. Fomenta la Participación: Durante la clase, anima a los niños a participar y hacer preguntas. Crea un ambiente en el que se sientan cómodos compartiendo sus pensamientos y dudas. Esto fomentará un diálogo abierto y enriquecedor.


7. Variedad en la Enseñanza: Utiliza diferentes métodos de enseñanza para mantener el interés de los niños. Combina lecturas, actividades prácticas, preguntas interactivas y discusiones grupales para mantener la atención y la participación activa.


8. Sé Flexible: Aunque tengas un plan estructurado, sé flexible para ajustarte a las necesidades del grupo. Si ves que los niños están especialmente interesados en un tema en particular, puedes profundizar en ese tema y adaptar tu enfoque.


9. Crea un Ambiente Agradable: Asegúrate de que el espacio donde se lleva a cabo la clase sea acogedor y seguro. Utiliza colores alegres, coloca material visualmente atractivo y fomenta la interacción amigable entre los niños.


10. Termina con una Reflexión: Al final de la clase, brinda a los niños la oportunidad de reflexionar sobre lo que aprendieron. Puedes hacerlo a través de preguntas abiertas, dibujos o simplemente pidiéndoles que compartan lo que más les impactó.


Recuerda que cada niño es único, y tu dedicación en la preparación y la enseñanza tendrá un impacto duradero en su crecimiento espiritual y personal. ¡Disfruta del proceso y del privilegio de ser un maestro que guía y motiva a los niños en su camino de aprendizaje y descubrimiento!


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1 comentario:

  1. Anónimo10:56

    Gracias Dios les bendiga por este material bíblico.

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