Locos por Cristo


Si estamos locos, es por Dios; y si estamos cuerdos, es por ustedes. 2 Corintios 5.13

Comenzamos una nueva serie y estamos muy emocionados porque seguramente es una serie que nos desafiará, porque estaremos hablando sobre los creyentes que hicieron lo que para muchos significaría una locura pero para ellos era un paso de fe.

Cuando pensamos en personajes que hicieron locuras rápidamente pensaríamos en aquellos a los que Dios les pidió algo extraordinario como Abraham o Moisés, pero me gustaría empezar por alguien que no tenía un llamado, no escucho una voz, simplemente actuó, y se trata de la mujer de flujo.

En la mujer de flujo aprendemos que en ocasiones la única forma de obtener un milagro es haciendo algo demente.

UNA SITUACIÓN AL BORDE DE LA LOCURA

Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y toco el borde de su manto; pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto sanaré.  Mateo 9.19

Por supuesto la locura de la que hablamos es un impulso espiritual y no una condición médica. ¿Por qué es una locura? Porque creo que es algo que no haríamos estando en nuestros cinco sentidos.

Cuando todo es alcanzable, fácil, esperable etc.,  no es muy difícil  creer y avanzar, pero ¿Qué tal cuando no hay opciones? Cuando todas tus opciones se acaban, cuando no hay garantías, es entonces que lo único que te puede salvar es una locura.

Cuando no tienes nada que perder entonces tal vez lo único que puedes hacer es ganar. Dicen que la desesperación es mala consejera, pero puede ser útil cuando va acompañada de fe.

A veces nos encontramos al borde y parece que ya no hay salida, pero en la biblia hay una gran cantidad de personajes que se encontraron así, en condiciones de agonía, que tuvieron que aprovechar una última oportunidad, tuvieron que ser atrevidos, romper  protocolos, ir en contra de las personas y reglas, superar sus propias limitaciones y obtuvieron respuesta.

UN PENSAMIENTO ILOGICO

Pensaba: Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana Mateo 9.21 NVI

En ocasiones hemos hecho cosas porque simplemente nos vino un pensamiento, esos pensamientos a  veces son inspiradores pero a veces son pensamientos “locos”, muchas veces mientras estamos en nuestra vida cotidiana mi esposa me dice: “oye tengo un pensamiento loco”, eso me intriga porque sé que puede haber una gran idea pero a la vez es como dice un pensamiento “loco” y tenemos que arriesgarnos para saber si funcionará.

La mujer de flujo tuvo ese pensamiento, ni siquiera había registro de que algo así hubiera sucedido, era un pensamiento sin fundamento, es verdad que todos lo tocaban y apretaban pero sólo ella quedó sana.

A veces necesitamos seguir un impulso ilógico. Por supuesto debemos aprender a tener discernimiento, pero como dice John Maxwell nunca ignores un presentimiento.

La reacción rara de Jesús

-         ¿Quién me ha tocado? – preguntó Jesús. Como todos negaban haberlo tocado, Pedro le dijo: - Maestro, son multitudes las que te aprietan y te oprimen. Lucas 8.45

Traté de pensar en cómo definir la reacción de Jesús ante el toque de la mujer, por lo que la definí como rara, en este pasaje lleno de situaciones y pensamientos raros no era extraño ver una reacción rara de parte del Señor, de hecho en la biblia muchas cosas no son “normales”, los pequeños le ganan a os gigantes, se ama a los enemigos, se valoran las cosas del cielo y no las de la tierra etc. Para nosotros tal vez no tienen sentido pero para Dios sí.
En este pasaje es raro que Jesús pregunte ¿Quién me ha tocado? Para nosotros tal vez no porque nos imaginamos caminando tranquilamente por las calles con unos discípulos a los lados pero según Pedro había una multitud que apretaban y empujaban, así que es raro que pregunte eso.

Así que no debemos sentirnos mal cuando hacemos algo raro porque a veces eso raro es el reflejo de la imagen de Dios y no porque sea raro significa que sea malo, a veces lo raro simplemente es algo que desconocemos.

LA LOCURA TIENE UN ROSTRO

La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se acercó temblando y se arrojó a sus pies. En presencia de toda la gente, contó porque le había tocado y como había sido sanada al instante.  Lucas 8.47

Por supuesto Jesús sabía lo que había sucedido, cuando él pregunta no es porque ignore sino porque espera confesiones, muchas veces tenemos miedo a parecer locos, pero a veces necesitamos mostrar de lo que somos capaces por la fe en Jesús, podemos hacer muchas cosas en secreto, pero no se comparan al efecto que pueden tener en público, a veces con ver a alguien caminar sobre el agua otro dirá: yo también quiero. La biblia no significaría mucho si las historias no tuvieran un rostro. Rostros de personas comunes con pasiones y dificultades como las nuestras.

El testimonio en este pasaje no es sólo el de una mujer que sanó sino el de una mujer que llevo su fe hasta el límite. Muchísima gente fue sanada en el tiempo de Jesús pero sólo ejemplos de fe como el de esta mujer fueron registrados para inspirarnos.



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