El poder sobrenatural de la música.
La música es uno de los regalos más extraordinarios que Dios ha dado al mundo. Creo que todos hemos sido bendecidos por la música, pero no solo es una bendición; principalmente es una herramienta poderosa que hemos subestimado. A veces consideramos la música simplemente como entretenimiento, sin darnos cuenta de que puede influir fuertemente en nuestro estado emocional. Puede ayudarnos a superar momentos difíciles. ¿Cuántos alguna vez se han sentido mal y, al cantar —especialmente en la iglesia—, se sintieron mejor?
Independientemente de lo que espiritualmente pueda hacer en nosotros, hay estudios que han demostrado que la música puede reducir el estrés, disminuir el dolor e incluso mejorar la recuperación en ciertos tratamientos médicos. La música puede estimular la creatividad individual. ¿Cuántos ponen música a la hora de realizar alguna actividad personal o de trabajo?
Y eso es lo que quiero que aprendamos hoy: a apreciar el espacio de alabanza y adoración que tenemos en la iglesia.
La música ha acompañado el mover de Dios
En diferentes ocasiones, los hombres en la Biblia vieron la gloria de Dios después de un momento en el que se entonara algún canto o se tocara algún instrumento. La semana pasada se nos habló de cómo las puertas de los presos se abrieron después de que Pablo y Silas alabaran a Dios.
En otra ocasión, mientras Josafat iba a la guerra, puso a algunos cantores al frente, y mientras cantaban, el enemigo se confundió y se atacaron entre ellos mismos. Ese día, Judá ganó una guerra sin tener que pelear.
También todos conocemos el día en que los muros de Jericó cayeron cuando Israel gritó y tocaron las trompetas. Otra batalla similar se dio cuando Gedeón y sus hombres tocaron trompetas y ganaron contra un ejército muchísimo más grande.
La música es tan poderosa que, cuando David tocaba el arpa, el espíritu malo que atormentaba a Saúl se apartaba de él. ¡La música es mucho más poderosa de lo que a veces imaginamos!
La música activa lo sobrenatural
Hay un acontecimiento interesante que siempre me ha llamado la atención: cuando hubo una alianza entre los reyes del reino dividido de Israel y Judá, junto con el rey de Edom, estos tres fueron contra Moab. En un momento de desesperación e incertidumbre, el rey de Judá, Josafat, sugirió buscar a un profeta para consultar a Dios. Como estaban en territorio de Israel, el profeta de Dios que estaba ahí era Eliseo.
Es notable la cierta resistencia de Eliseo hacia Joram, probablemente por seguir la conducta de su padre Acab, con quien Elías también había tenido conflictos en el pasado. Pero aquí viene la parte interesante:
Este versículo habla por sí solo. Me resulta inspirador cómo Eliseo necesitaba un músico para que la Palabra pudiera fluir. No quería que solo alguien tocara, sino que supiera hacerlo bien; en este caso, probablemente con un arpa.
¿Por qué necesitaba un músico? Tal vez era algo de los profetas, o quizá no se sentía cómodo con la presencia del rey Joram y necesitaba algo que lo inspirara, que lo ayudara a conectarse con Dios. Creo que muchos hemos pasado por algo así: hay cosas que podemos hacer, pero hay momentos en los que no nos sentimos completamente bien para hacerlo.
Luego leemos la expresión "mientras el músico tocaba". Es aquí donde lo sobrenatural se activa y la atmósfera cambia. Tal vez esa es la razón por la que la alabanza va antes de la predicación. Puede haber excepciones, pero en la mayoría de las iglesias se canta antes del mensaje. Y es que en la Biblia, en muchas ocasiones, la alabanza y la adoración precedieron a un momento de intervención divina.
La música es un facilitador de milagros
"...Mientras el músico tañía el arpa, la mano del Señor vino sobre Eliseo." (2 Reyes 3:15)
La Biblia dice que entonces la mano del Señor vino sobre Eliseo. Fue en ese momento cuando se dio la conexión entre el profeta y Dios. La revelación fluyó en ese instante.
Cuando adoramos y alabamos a Dios, no solo estamos cumpliendo un requisito de la reunión o haciendo tiempo para que los demás puedan llegar a escuchar el tema. Estamos creando una atmósfera para que la Palabra sea efectiva, para conectar nuestro espíritu con el de Dios. Estamos favoreciendo el fluir de la revelación de Dios en nuestras vidas.
No es lo mismo escuchar la Palabra de Dios que tener el corazón conmovido por la música para recibirla. No es lo mismo escuchar el mensaje mientras sientes pesar o incluso malestar físico que hacerlo después de que Dios te ha sanado y aliviado. La música prepara el corazón y facilita el milagro. Por eso la iglesia debe darle mucha importancia al tiempo de la música.
Aquel día, no solo la música preparó el tiempo para la revelación de Dios, sino que fue el inicio del milagro que Él haría. Los reyes y sus ejércitos habían andado en el desierto; la falta de agua los estaba acabando, y solo un milagro podría salvarlos.
Al día siguiente, el lugar se inundó. Como no había llovido, el ejército de Moab pensó que era sangre de batalla y que los ejércitos se habían atacado entre ellos. Pero cuando llegaron al campamento, fueron derrotados.
La música es un lenguaje que conecta lo humano con lo divino, un regalo de Dios que llena nuestro ser y nos lleva hacia lo sobrenatural. Es más que notas y melodías, es un canal donde el Espíritu de Dios se mueve, sanando corazones, renovando fuerzas, rompiendo cadenas y abriendo caminos imposibles. Cada vez que entonamos un canto, no solo llenamos el aire de sonidos, sino que creamos atmósferas donde los milagros se hacen realidad.
Es mi oración hoy que nunca subestimemos el poder de la alabanza y la adoración. Que nunca olvidemos que la música, cuando es dirigida a Dios, puede desatar el cielo en la tierra y preparar el corazón para recibir lo que Él tiene para nosotros. Sigamos cantando con fe, sabiendo que cada acorde puede ser la llave que abre las puertas de lo imposible.
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