Conexión y Libertad: El Equilibrio en el Amor y en la Relación



Conexión y Libertad: El Equilibrio en el Amor y en la Relación

Uno de los temas que más fascina a las personas, y que domina nuestra cultura, es el amor. No hay duda de que el amor tiene un atractivo irresistible; basta con observar cómo inunda nuestras vidas en todas sus manifestaciones. Durante todo un mes, se celebra y festeja este sentimiento en todas sus formas. El amor vende muy bien, desde el cine hasta la música, ¿las personas se sienten emocionadas y atrapadas por una historia de amor en la pantalla grande o una canción romántica que les llega al alma? Ya sea de amor o decepción pero quedan cautivados. incluso en la promoción de otros productos, el amor siempre está presente. Nos bombardean con imágenes de parejas felices, nos muestran destinos exóticos y nos presentan atractivos perfumes, todo en un esfuerzo por capturar la esencia misma del amor humano.

Es indudable que estar enamorado es uno de los sentimientos más especiales que puede experimentar un ser humano. Sin embargo, es crucial reconocer que el enamoramiento, a diferencia del amor verdadero, no es duradero. La Biblia nos enseña que el amor verdadero perdura, pero el enamoramiento, por su naturaleza misma, llega a su fin. Este entendimiento es esencial, pues muchas veces las personas llegan a confundirse cuando las emociones intensas del enamoramiento comienzan a desaparecer. Es en este punto donde muchos se sienten perdidos, creyendo que algo está mal en su relación, cuando en realidad están experimentando una fase completamente normal.

Vivimos en un mundo saturado de romanticismo, donde se nos vende la idea de vidas perfectas y relaciones sin problemas. Pero debemos reconocer que estas son ficciones, historias creadas para el consumo. Por supuesto que, esto no significa que no podamos encontrar felicidad genuina en una relación. El verdadero amor, aquel que va más allá del enamoramiento, se manifiesta en la madurez de una relación, aceptando sus imperfecciones y desafíos.

Otro aspecto del enamoramiento que a menudo nos frustra es la pérdida de esas intensas sensaciones. Durante el enamoramiento, nuestro cerebro produce sustancias químicas como la feniletilamina y la oxitocina, a menudo llamada "la hormona del amor", que nos sumergen en un estado emocional de “felicidad”. Sin embargo, una vez que este período inicial pasa, nos sentimos decepcionados al no experimentar esa misma intensidad. Es aquí donde debemos aprender a dar paso a una forma más madura de amor, para que nuestra relación se vuelva duradera.

Dicho todo esto, en el tema de hoy, quiero hablar precisamente estas situaciones en las que debemos aprender a vivir enamorados y a sobrellevar las dificultades del amor humano. La Biblia nos ofrece sabias enseñanzas que nos ayudan a comprender esta realidad cambiante.

Todo tiene su tiempo.

"...Tiempo para abrazarse y tiempo para apartarse." - Eclesiastés 3:5b

El libro de Eclesiastés es uno de mis favoritos en la Biblia porque reflexiona sobre muchos aspectos de la vida. La enseñanza del capítulo 3 es especialmente significativa. Sin embargo, ahora puedo verla también desde la perspectiva de las relaciones. Todos anhelamos una vida llena de momentos positivos: vivir, plantar, sanar, construir, reír, bailar, etc., tal como lo describe el Eclesiastés. Pero la realidad es que la vida tiene sus altibajos, y aunque en ocasiones estos pueden parecer negativos, en realidad son parte de nuestra experiencia realista. Es importante aprender a vivir con lo bueno y lo desafiante.

Seguro has escuchado bromas sobre personas enamoradas: se distraen, olvidan cosas, están en las nubes, e incluso pueden perder objetos o tener dificultades para dormir. Este estado de enamoramiento puede ser como una adicción, que impide a la persona desenvolverse plenamente. Al igual que un adicto al alcohol puede parecer feliz pero no está sano ni es lo correcto para él, el enamoramiento puede nublar nuestro juicio y nuestra capacidad de enfrentar la vida con claridad.

Como menciona el Eclesiastés, también hay un tiempo para abstenerse de abrazarse. Es el momento en el que las parejas pueden enfocarse en otros aspectos de la vida, planificar, organizar y tener una visión más clara. Para esto, es necesario no estar bajo la influencia del enamoramiento, permitiendo así que la relación crezca en plenitud y madurez.

Encuentra el equilibrio

"¿Hallaste miel? Come lo que te basta, No sea que hastiado de ella la vomites." - Proverbios 25:16

El libro de Proverbios también nos brinda un consejo similar al de Eclesiastés, lo cual no es sorprendente ya que técnicamente se atribuye al mismo autor. El proverbio es fácil de entender cuando lo aplicamos a las parejas. Nos ofrece una perspectiva de alguien que al principio de la relación puede sentirse emocionado y parecer completamente enamorado. Sin embargo, cuando pasa la euforia producida por el enamoramiento y se abren los ojos a la realidad, que en sí no es mala, puede resultar difícil para alguien que no ha madurado en el amor. Entonces, todos los "defectos" y "errores" saltan a la vista.

Es interesante cómo alguien a quien creíamos amar profundamente ahora nos provoca rechazo. Esto explica por qué algunas personas incluso llegan al extremo de herir físicamente a la persona que juraban amar. Aquí debemos tener en cuenta un punto importante: el error de idealizar. Por eso, cuando los jóvenes conocen a alguien, les recomendamos que vayan despacio. No porque no creamos en su relación, sino porque sabemos que al principio las personas no se muestran tal como son, y puede llegar el momento en el que la persona no cumpla con nuestras expectativas, decepcionándonos y desilusionándonos.

Es esencial aprender a tener expectativas realistas en la relación. Por eso, en estos temas debemos ser francos, porque esperamos que las personas aprendan a tener relaciones saludables. Y esto comienza con la autoevaluación y la exploración. Conocernos a nosotros mismos y a nuestra pareja puede ayudarnos mucho en el desarrollo de la relación.

Vive en acuerdos

"Por lo tanto, no se nieguen el uno al otro, a menos que se pongan de acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. Pero luego, únanse de nuevo, para evitar que Satanás los tiente, por no tener dominio propio." - 1 Corintios 7.5 NBV

Aunque este versículo tiene un significado más profundo en la intimidad de la pareja, quiero utilizarlo para mostrar nuevamente la importancia de estar cerca y tener tiempos de distanciamiento. No todo en la relación es estar constantemente con la persona, ni tampoco es estar distanciados. Tiene que haber, como dice el apóstol Pablo, acuerdo, y el acuerdo viene a través de la sabia conversación de la pareja.

Aquí hay un tema muy importante que debemos tocar, y es que las relaciones funcionan cuando aprendemos a conocernos y conocer a nuestra pareja. Un tema importante que debemos conocer es el tema de los apegos. Hay algunas clasificaciones, pero por ahora quiero solo mencionar el apego evitativo y el ansioso. Estos son apegos que las personas desarrollaron en función de cómo los trataron. Por lo tanto, debemos tener claro que no son culpables de responder a una relación de determinada forma. Es decir, tratan de vivir una relación saludable desde el apego en el que fueron formados.

Dicho esto, lo que sí es un problema es cuando el apego se vuelve crítico. Hay personas que tienen una necesidad constante de atención. Es aquí donde debemos aprender a tener tiempos de acercamiento. El problema es cuando esa necesidad de atención se vuelve enfermiza y busca un constante control en la relación. Es cuando "no pueden vivir sin atención" y cuando la separación se vuelve un martirio.

Por otro lado, está quien tiene un apego evitativo. Este funciona bien cuando la pareja aprende a tener tiempos de distanciamiento para dedicarse a sus propias actividades. El problema nuevamente es cuando esto se vuelve dañino, cuando la persona ignora a la otra, cuando no responde o incluso la bloquea justificando estar ocupado. Esto afecta mucho la relación.

Es por esto que es importante conocernos. Conocernos nos ayuda a entender mejor la relación. Una pareja no es que no sea amorosa, solo puede ser que su forma de apego no le demande acercamiento. O una pareja no es que sea muy obsesiva, es que así aprendió a expresar su afecto. Entender a uno es aprender a darle su espacio, y entender al otro es aprender a darle atención, como nos dice Pablo: "no se nieguen, y tengan distanciamiento por mutuo acuerdo".

Sin embargo, cuando estamos decididos a mejorar nuestra relación, es cuando aprendemos que debemos trabajar en nuestra propia formación, y procurar sanar la forma de apego que desarrollamos para convertirla en un apego seguro. Aprendemos a vivir, como dice Pablo, a disfrutar de la cercanía y a tomar tiempos de distanciamiento. Disfrutamos mucho de la relación, la atención y la convivencia, y también nos sentimos bien cuando hay momentos de distanciamiento. No vivimos ansiosos ni queremos escapar de la relación.

Si deseamos trabajar, es necesario, nuevamente, conocernos y aprender a cambiar la forma en la que nos relacionamos, a sanar heridas del pasado y buscar la sanidad en el apego. En algunos casos, es necesaria la ayuda profesional para aclarar y mejorar nuestra relación. También, si es el caso, debemos aprender a sanar nuestra estima y seguridad en nuestra relación, a trabajar en nosotros mismos para aprender a desenvolvernos en la vida sin depender de alguien.

Así qe concluimos que el amor es un tema fascinante que captura la atención de las personas en todas sus formas. Sin embargo, es importante comprender que el enamoramiento, a diferencia del amor verdadero, es transitorio y puede llevar a confusiones en las relaciones. Vivimos en un mundo saturado de romanticismo, pero es esencial reconocer que las relaciones reales tienen sus altibajos y desafíos.

El Eclesiastés nos enseña que todo tiene su tiempo, incluso el abrazarse y el apartarse, lo cual refleja la importancia de encontrar un equilibrio en las relaciones. El libro de Proverbios nos advierte sobre el peligro de hartarnos de la miel, una metáfora que ilustra cómo las intensas emociones del enamoramiento pueden desvanecerse y dar paso a una visión más realista de la pareja.

Por último, el consejo de Pablo en 1 Corintios 7.5 nos enseña a no negarnos el uno al otro, sino a encontrar acuerdos mutuos y tiempos de distanciamiento por el bien de la relación. Es fundamental comprender los diferentes tipos de apego y cómo pueden influir en nuestras interacciones con la pareja.

Mejorar y mantener una relación saludable requiere autoconocimiento, comunicación abierta, y disposición para trabajar en nuestras propias áreas de desarrollo personal. Con un enfoque en el crecimiento mutuo y el fortalecimiento del apego seguro, podemos construir relaciones duraderas y satisfactorias.

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