El cristiano y las autoridades




I. LOS GOBIERNOS SON PUESTOS POR DIOS 
El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. Daniel 2.21-22

Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. S. Juan 19.11

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. Romanos 13.1

Esta palabra es un llamado a obedecer a la autoridad, y como en todos los tiempos, ha habido buenas y malas autoridades ¿Tendría Pablo una buena autoridad en aquel tiempo para decir esto? O sencillamente estamos mandados a obedecer cualquiera que sea la autoridad. Esto por supuesto no tiene nada que ver con leyes que van contra la biblia, y donde es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29).

Me centro simplemente en la pregunta principal de esta reflexión, ¿Qué vas a hacer?
Algo que debilita nuestra sociedad es ese espíritu rebelde a la autoridad, donde se puede criticar y menospreciar, desde los hogares los hijos quieren hablar mal de sus padres, en las escuelas los alumnos de los maestros, en la ciudad los ciudadanos de los gobiernos y no están exentas las iglesias con “fieles” juzgando a sus líderes. Por supuesto toda autoridad puede ser analizada, el problema es cuando realmente nos mueve el rechazo y no tenemos  fundamentos verdaderos o propios para nuestra actitud.

Es cierto que muchas autoridades no se han ganado nuestro aplauso, pero no se trata aquí de ellos sino de nosotros de lo que creemos. No se trata de que si ellos cumplen su parte sino se trata si tú cumples la tuya.
Es como el caso de los padres, los cuales la biblia nos exhorta a obedecerlos y honrarlos, pero acaso ¿todos han tenido buenos padres? Claro que no, pero es un deber bíblico obedecerlos y honrarlos, Efesios 6:1-2 ¿Por qué? Porque no hay autoridad sino de parte de Dios.

No hay autoridad sino de parte de Dios, es decir que en su voluntad y permiso llegan al poder, por lo tanto si Dios aprueba al candidato ¿Qué puedes hacer o decir tú?

II. LA OPOSICIÓN NO TRAE BENDICIÓN 

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos Romanos 13.2

No hay bendición en la murmuración a la autoridad, sencillamente no se gana nada cuando alguien habla mal de cualquier tipo de autoridad, yo sé que los candidatos no son autoridad ahora, pero alguno de ellos lo será y vuelvo a preguntar ¿Qué harás? ¿Pasaras todo su gobierno quejándote de él? ¿Que ganaras?. 
No ayuda en nada  una voz quejosa, ¿quieres que te vaya bien? Se obediente cumple tus deberes como ciudadano y te ira bien.

 3Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; Romanos 13.3

¿Sabias que Dios quiere bendecirte a través de la autoridad? Pero ¿Cómo lo va a hacer si tú no la aceptas como si viniera de parte de Él? No tienes idea de lo que te pierdes desobedeciendo a la autoridad. El propósito de Dios es hacerte el bien a través de ella.

Porque es servidor de Dios para tu bien. Romanos 13.4

Y también es instrumento para corregirte.
Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.  Romanos 13.4



III. LA OBEDIENCIA ES UNA VIRTUD DEL CRISTIANISMO
Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Romanos 13.5
¿Por causa de la conciencia? Esto quieres decir por lo que tu corazón internamente te dice que es correcto, y no es correcto ir contra la conciencia.

Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. (Martin Lutero)

¿Que pasa cuando obedecemos? Nuestra conciencia nos da testimonio de estar haciendo lo correcto. Cuando cumplimos estamos en realidad cumpliendo también con Dios.

Si algo hemos aprendido los creyentes es a ser fieles, y leales, a ser defensores y hablar correctamente, eso nos hace crecer como personas, nos da distinción, nos bendice.
No he visto un cristiano criticón que en los hechos demuestre su desarrollo y crecimiento, por lo regular siempre se le cerraran las puertas y oportunidades por su propia mala actitud.

IV. EL MUNDO NO SOLO ES RESPONSABILIDAD DE LOS POLÍTICOS 
La situación de paz y reposo en nuestro mundo no es solo la responsabilidad de las autoridades sino también en gran parte de nosotros, ¿Qué estamos haciendo para mejorarlo?

1Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 1 Timoteo 2:1-2

La Escritura dice que la tranquilidad ocurrirá cuando nuestras oraciones se eleven para pedir por esas autoridades de las que tanto nos quejamos, cuando nuestra boca se abra para bendecir en vez de renegar, cuando los veamos con los ojos de Dios y no con los ojos naturales.

Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; Mas por la boca de los impíos será trastornada. Proverbios 11.11

En la biblia encontramos algunos detalles interesantes, que algunos gobernantes fueron llamados servidores de Dios, y que muchos hombres de Dios trabajaron con ellos, sin faltar a la autoridad y cumpliendo los mandamientos de Dios, siendo buena influencia sobre los gobiernos aun cuando eran gobiernos impíos. Casos como el de José, Daniel, Ester, etc.,  son ejemplares para quienes hoy tratan de encontrar una razón para poder rehusarse a obedecer a la autoridad.  

Hoy nuestra posición como cristianos ahora es orar y tomar una decisión mas allá de la publicidad y opiniones de otros, sino una decisión correcta inspirada en Dios. Y si nos llegásemos a equivocar y no ganara la decisión que tomamos entonces actuar correctamente y ponernos a disposición de la autoridad de buena voluntad sabiendo que hacemos lo correcto.