El Buen Samaritano

El Buen Samaritano 🫏

Duración total estimada: 45-60 minutos minutos

🫏Propósito general (Ético/Consagración): Que los niños comprendan la importancia de amar y servir a los demás como una forma de obedecer a Dios y vivir según Sus principios, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano.

🫏Propósito específico: Que los niños identifiquen situaciones en las que pueden ayudar a alguien en necesidad y se comprometan a realizar al menos una acción de amor y servicio durante la semana, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano.


🫏Pasaje bíblico. Lucas 10:25-37

🫏Versículo clave.  Lucas 10:27 (NVI) Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.


🫏Rompehielo: (5-7 min) Lleva una bolsa con dulces o fichas de colores (tantos colores como preguntas tengas). Pasa la bolsa y cada niño saca un dulce o ficha. Según el color que les toque, haz una pregunta relacionada con una situación real y los niños responderán lo que harían en esa situación. Por ejemplo, si sacan un dulce rojo, pregunta: "¿Qué harías si ves a un compañero en la escuela caer y lastimarse?". Si sacan un dulce azul, pregunta: "¿Qué harías si ves a alguien triste porque nadie juega con él?". Si sacan un dulce verde, pregunta: "¿Qué harías si un amigo te pide ayuda con su tarea y tú no sabes la respuesta?". Si sacan un dulce amarillo, pregunta: "¿Qué harías si tienes muchos juguetes pero otro niño no tiene ninguno?". Y si sacan un dulce naranja, pregunta: "¿Qué harías si un amigo te pide ayuda con algo pero tú estás muy ocupado?". Los niños responderán lo que harían en cada situación.


🫏Introducción. (5 min) A veces, ayudar a otros es algo normal, como cuando un amigo se cae y rápidamente lo ayudas a levantarse. Pero en otras ocasiones, la situación no es tan sencilla. ¿Te ha tocado alguna vez ver que alguien necesita ayuda pero no es tu amigo? ¿Qué has hecho? tal vez pensamos ¿tengo que ayudarlo? o  a veces, cuando alguien necesita ayuda, pensamos que tal vez 'alguien más lo hará'. ¿Te ha pasado eso alguna vez?

¿Qué si  tal  si van por un camino, y ven a un niño con  su bicicleta tirada y con su rodilla lastimada, o triste. ¿Qué harían? ¿Se quedarían mirando o decidirían hacer algo? Algunos podrían caminar de largo. 

En una ocasión  Jesús contó una historia sobre un hombre que estuvo en una situación muy difícil. Muchos lo vieron, pero solo uno decidió ayudarlo. ¿Por qué creen que lo ignoraron? El hombre que se detuvo a ayudarlo era de una región llamada samaria, por lo que lo llamaremos el samaritano. Lo qué hizo el Buen Samaritano, nos da algunas lecciones para que  aprendamos que ayudar a los demás, aunque no siempre sea fácil, pero es lo correcto. Así que veamos qué lecciones nos da este buen samaritano con su ejemplo.


I. Ama a todos aunque sean diferentes a ti 🫏 (5-6 min)

Jesús respondió: —Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. —Lucas 10:25-33

Es triste pensar cómo ninguno de los que pasaron por el camino se detuvo a ayudar a este hombre herido, aun cuando eran de su mismo grupo. Sin embargo, el buen samaritano sí se detuvo. Lo interesante es que los samaritanos y los judíos no se llevaban muy bien por razones religiosas y culturales. ¿Alguna vez has visto que hay grupos que no se llevan bien? Por ejemplo, en la escuela, los niños del turno matutino con los del vespertino, los del salón A con los del salón B, o los de un equipo de fútbol con los de otro. Así como estos grupos no se llevan, los judíos y los samaritanos tampoco se trataban, pero al buen samaritano no le importó a qué grupo pertenecía el hombre herido; era alguien a quien quería ayudar. La Biblia dice que "se compadeció", es decir, sintió dolor por la persona como si lo que le había pasado a él.

¿Qué harías si alguien de un grupo con el que no te llevas muy bien se encuentra en una situación en la que necesita ayuda? ¿Lo ayudarías o harías como si no te dieras cuenta? No importa cuán diferente sea alguien de nosotros, debemos aprender a ayudar a los demás y sentir compasión por ellos.

II. No solo sientas lástima, ¡haz algo para ayudar! 🫏(5-6 min)

"Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. 'Cuídemelo', le dijo, 'y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva'." —Lucas 10:34-35

Contemos cuántas cosas hizo el buen samaritano para ayudar a este hombre:

  1. Lo curó.
  2. Lo vendó.
  3. Lo subió a su cabalgadura (posiblemente un burro).
  4. Se tomó el tiempo de llevarlo a un alojamiento.
  5. Se quedó a cuidarlo.
  6. Al día siguiente, como tenía que irse, le pagó al dueño del lugar.
  7. Le dijo que, si gastaba más, él lo pagaría cuando regresara.

¿Puedes imaginar todo lo que hizo? ¿Hasta dónde crees que alguien hubiera ayudado? ¿Hasta el punto 2? ¿Tal vez hasta el 4?

El amor a las personas no debe limitarse solo a sentir lástima. Por ejemplo, cuando vemos personas pidiendo ayuda en la calle y solo decimos "¡pobrecitos!" sin hacer nada. Hoy en día, muchas personas solo miran o incluso graban con sus celulares, pero no ayudan. Eso no debe ser así. Debemos sentir compasión y también actuar cuando tenemos la posibilidad de hacerlo.

III. Ser un buen prójimo es una forma de obedecer a Dios 🫏(5-6 min)

Después de relatar la historia, Jesús preguntó:

"¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?"
—"El que se compadeció de él" —contestó el experto en la Ley.
—"Anda entonces y haz tú lo mismo", concluyó Jesús. —Lucas 10:36-37

Un hombre le había preguntado a Jesús quién era su prójimo. La palabra "prójimo" viene del latín "proximus", que significa "el más próximo", es decir, la persona más cercana a ti. Así que, en este momento, las personas que están cerca de ti son tu prójimo. Para el samaritano, el hombre herido era su prójimo. Jesús le dijo a aquel hombre que aprendiera e hiciera lo mismo que el buen samaritano. Y eso mismo nos dice a nosotros hoy: "Haz lo mismo".

Todos los días podemos ayudar a nuestro prójimo. Por ejemplo, en tu casa, los más cercanos son tu familia. Puedes ayudar levantando cosas mal puestas o aseando tu cuarto. En la escuela, tus prójimos son tus compañeros. Tal vez algún niño está solo y no tiene con quién jugar, o un compañero no tiene lápiz o no entiende la tarea. ¡Podrías ayudarlo! Recuerda que no importa si no es tu mejor amigo, sigue siendo tu prójimo.

En todas partes hay un prójimo: tal vez la ancianita que es tu vecina y necesita que le compres algo en la tienda, o el perrito de los vecinos que necesita un paseo. Siempre puedes ayudar siendo como el buen samaritano.

🫏 Conclusión. (5 min) Ayudar a los demás nos hace mejores personas y nos acerca a Dios. Cada día tenemos la oportunidad de hacer la diferencia en la vida de alguien, aunque sea con un pequeño acto de bondad. No necesitamos ser grandes o tener mucho dinero, solo un corazón dispuesto. Cuando ayudamos con amor, reflejamos el amor de Jesús y mostramos al mundo que todavía hay personas buenas, que todavía hay personas que se preocupan, que todavía hay buenos samaritanos. Hoy puedes ser un buen samaritano en tu casa, en la escuela o en cualquier lugar. ¡No dejes pasar la oportunidad de hacer algo bueno!


🫏Oración modelo y llamado. (5-7 min) "Señor Jesús, gracias porque Tú siempre me cuidas y me ayudas. Quiero aprender a ser como el buen samaritano, a ayudar sin importar quién sea la persona. Dame un corazón lleno de amor y compasión para ver las necesidades de los demás y hacer algo por ellos. Ayúdame a ser un buen prójimo cada día. Amén."


Llamado a la acción. Ahora que sabemos qué es ser un buen samaritano, esta semana vamos a ponerlo en práctica. Sigue estos pasos sencillos para vivir como un buen prójimo:

Abre los ojos 👀 – Fíjate en quién necesita ayuda a tu alrededor. Puede ser un compañero triste, alguien que se cayó o hasta un vecino que necesita algo.
Actúa con amor ❤️ – No basta con sentir lástima, haz algo. Ofrécele tu ayuda, un abrazo, una palabra de ánimo o lo que puedas hacer.
Hazlo con alegría 😊Ayudar no es una carga, es una oportunidad para mostrar el amor de Dios. Hazlo con una sonrisa y de corazón.

Piensa en una persona que puedas ayudar y cuéntanos la próxima clase cómo lo hiciste. ¡Vamos a ser buenos samaritanos en acción! 


🫏 JUEGO: "EL PRÓJIMO SECRETO" 7-10 min


Objetivo: Que los niños experimenten lo que es amar y servir al prójimo sin esperar nada a cambio. Y sin importar quien sea.

Preparación: Días antes de la clase, avisa a los padres o niños que habrá una actividad especial donde darán un pequeño detalle a alguien sin saber quién será su "prójimo".

Se pueden preparar regalitos como cartas, dibujos, snacks o mensajes de ánimo.

El maestro debe tener algunos detalles extra por si algún niño no pudo traer el suyo o llega alguien nuevo.

Cómo jugar:

Antes de la clase, cada niño trae un detalle sin saber a quién se lo dará.

Durante la clase, los niños depositan sus detalles en una caja sin que se sepa quién lo dio.

Luego, se reparten los regalos al azar. Si alguien no recibe un detalle, el maestro le dará uno de los extras para que todos tengan algo.

Reflexión. Se reflexiona sobre cómo ayudar y amar a otros sin importar quiénes sean.

Jesús nos enseña que nuestro prójimo no es solo quien conocemos o queremos, sino cualquier persona que necesite amor y ayuda. Servir y amar a otros trae gozo, aunque no sepamos quién nos recompensará.

Hoja de trabajo para niños pequeños




Hoja de trabajo para niños medianos



Hoja de trabajo para niños grandes



Hoja de trabajo con solución



Consejos finales para los Maestros


1. Vincula las Preguntas con el Contenido: Asegúrate de que las preguntas en las hojas de trabajo estén directamente relacionadas con los puntos que abordarás en el bosquejo. Esto ayudará a los niños a conectar la información y entender mejor el mensaje.


2. Adapta Según la Edad: Cada grupo de niños tiene sus propias capacidades y niveles de comprensión. Ajusta tu enseñanza para adaptarse a la edad y nivel de comprensión de tus alumnos, de modo que puedan absorber mejor el contenido.


3. Dedica Tiempo para la Oración: Antes, durante y después de la clase, tómate un tiempo para orar. Ora por los niños antes de la clase, pidiendo que sus corazones estén receptivos y abiertos para aprender. Durante la clase, involucra a los niños en la oración, permitiéndoles compartir sus propias peticiones. Después de la clase, ora por aquellos que asistieron y también por aquellos que no pudieron asistir.


4. Preparación Anticipada: Descarga y imprime con suficiente antelación tus materiales de clase. Esto te permitirá revisar el contenido y asegurarte de que tienes todo lo necesario para una experiencia de aprendizaje efectiva.


5. Organiza Materiales: Prepara todos los materiales que necesitarás antes de la clase. Asegúrate de tener libros, hojas de trabajo, lápices, marcadores o cualquier otro material que planees usar durante la lección. Una buena organización facilitará el flujo de la clase.


6. Fomenta la Participación: Durante la clase, anima a los niños a participar y hacer preguntas. Crea un ambiente en el que se sientan cómodos compartiendo sus pensamientos y dudas. Esto fomentará un diálogo abierto y enriquecedor.


7. Variedad en la Enseñanza: Utiliza diferentes métodos de enseñanza para mantener el interés de los niños. Combina lecturas, actividades prácticas, preguntas interactivas y discusiones grupales para mantener la atención y la participación activa.


8. Sé Flexible: Aunque tengas un plan estructurado, sé flexible para ajustarte a las necesidades del grupo. Si ves que los niños están especialmente interesados en un tema en particular, puedes profundizar en ese tema y adaptar tu enfoque.


9. Crea un Ambiente Agradable: Asegúrate de que el espacio donde se lleva a cabo la clase sea acogedor y seguro. Utiliza colores alegres, coloca material visualmente atractivo y fomenta la interacción amigable entre los niños.


10. Termina con una Reflexión: Al final de la clase, brinda a los niños la oportunidad de reflexionar sobre lo que aprendieron. Puedes hacerlo a través de preguntas abiertas, dibujos o simplemente pidiéndoles que compartan lo que más les impactó.


Recuerda que cada niño es único, y tu dedicación en la preparación y la enseñanza tendrá un impacto duradero en su crecimiento espiritual y personal. ¡Disfruta del proceso y del privilegio de ser un maestro que guía y motiva a los niños en su camino de aprendizaje y descubrimiento!


Más clases aquí

No hay comentarios:

coméntanos si te ha sido de utilidad esta publicación,