El respeto de la mujer en el matrimonio
La clave de un matrimonio solido.
Muchas veces escuchamos que el amor es lo más importante en el matrimonio, pero el respeto también es clave. El amor une a la pareja, pero el respeto la mantiene firme. Puedes decir que amas mucho a tu esposo, pero si lo menosprecias con palabras, actitudes o decisiones, ese amor se irá debilitando.
Respetar no significa estar de acuerdo en todo ni callar lo que sentimos, sino tratar al otro con dignidad, valorar su papel en la relación y saber cómo hablar y actuar sin herir.La Biblia dice en Efesios 5:33 que el esposo debe amar a su esposa y la esposa debe respetar a su esposo. Esto no significa que solo uno da y el otro recibe, sino que ambos tienen una responsabilidad para que la relación crezca. Es interesante notar que el mandamiento para ella en particular es respetar a su esposo.
Muchas mujeres han crecido con la idea de que solo los hombres faltan al respeto en el matrimonio, especialmente en paises latinoamericanos como los nuestros, en donde el machismo se destaca, pero esto no exenta a la mujer en algunos casos. ¿Sabías que en la Biblia también hay mujeres que lo hicieron? A veces, sin darnos cuenta, nuestras palabras o actitudes pueden afectar la relación más de lo que imaginamos.
En la Biblia encontramos mujeres que, por diferentes razones, no respetaron a sus esposos: unas lo hicieron por enojo, otras por dolor o desilusión, y otras porque simplemente no valoraban a su pareja. Las vidas de ellas nos da algo de luz sobre el por qué las mujeres llegan a actuar como lo hacen y que podemos aprender de esos casos muy particulares.
Efesios 5:33 dice que el esposo debe amar a su esposa y la esposa debe respetar a su esposo.
Más que un mandato, el respeto es una actitud del corazón. ¿Cómo está tu corazón hoy?
Cuando el sufrimiento nubla el respeto
Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. 10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job 2.9-10
Es muy probable que la esposa de Job no siempre fue esa mujer dura que vemos en este pasaje. Antes de la prueba, seguramente era una esposa con una vida estable, una familia bendecida y comodidades. Pero en un solo día perdió a sus hijos, su seguridad económica y vio a su esposo caer en una terrible enfermedad. Seamos realistas no cualquiera soporta ese dolor. Su dolor fue tan grande que habló desde la desesperación y la frustración.
El dolor puede hacernos decir cosas que realmente no sentimos. A veces, cuando nos sentimos agotadas, heridas o desbordadas por los problemas, reaccionamos de manera impulsiva y podemos faltar al respeto sin darnos cuenta.
Tal vez tú eres una esposa que acaba de ver a su esposo perder el empleo, enfermarse o enfrentar una crisis fuerte. Eso genera mucho estres, y agregado el casansio y la falta de esperanza, poduede provocar que digas palabras duras como: “Ya no sé qué hacer contigo.” o “Siempre es lo mismo, nunca solucionas nada.” Estas palabras no ayudan, solo agravan la situación. Nunca hables desde la molestia porque podrías decir cosas de las cuales despues te podrías arrepentir.
Cuando estamos en crisis, necesitamos apoyo, no juicio. Job, a pesar de su sufrimiento, no le respondió con ira, sino con sabiduría. Nos enseña que en momentos difíciles, en lugar de atacar a nuestra pareja, debemos aprender a expresar nuestras emociones sin herir. Un buen esposo sabe entender de donde puede venir un momento de falta de respeto, y puede comprender y hasta tolerarlo porque sabe que su esposa ha pasado por un mal momento, y no se trata de una conducta común en su vida sino de una situación ocasional.
En vez de dejar que el dolor nos haga perder el respeto, podemos buscar maneras de hablar con honestidad pero con amor. Un simple “sé que esto es difícil, pero vamos a superarlo juntos” puede hacer sin duda una gran diferencia.
Cuando la desilusión apaga el respeto
2 Samuel 6:16 y 20 16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón, 20. Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
La biblia dice que Mical amó a David en su juventud. Curiosamente es la única mujer en la Biblia de la que se dice que amó a un hombre (1 Samuel 18:20). Incluso lo ayudó a escapar de la muerte. Pero con el tiempo, su relación cambió. David estuvo lejos de ella por años, no se dice que la haya buscado, tuvo otras esposas y cuando finalmente volvieron a estar juntos, su relación ya no era la misma.
Cuando Mical vio a David danzando con gozo delante de Dios, en lugar de alegrarse con él, lo despreció. Le habló con sarcasmo, minimizando su liderazgo y ridiculizándolo. Su desilusión y resentimiento habían apagado su respeto.
A veces, en el matrimonio, el amor con el que iniciamos se desgasta. Puede ser por falta de atención, por cambios en la relación o simplemente por el paso del tiempo. Cuando eso sucede, muchas mujeres empiezan a hablar con desprecio, a hacer comentarios hirientes o a menospreciar a sus esposos, sin darse cuenta de que esto solo profundiza la distancia entre ellos.
El respeto no debe depender solo de cómo nos sentimos en el momento. Mical dejó que su herida hablara por ella, y esto tuvo consecuencias: nunca tuvo hijos y su relación con David quedó marcada por el resentimiento.
Si la relación se ha enfriado, es importante reflexionar como trabajar en la restauración antes de que el desprecio se vuelva parte del día a día. Las palabras pueden sanar o destruir, pueden dar vida o muerte. En lugar de críticas sarcásticas, podemos hablar lo que es correcto lo que edifique y buscar restaurar la relación.
Cuando el orgullo y el control destruyen
1 Reyes 21:7 Entonces su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel.
En otras palabras le dice, en otras palabras: "¿Qué clase de rey eres que ni siquiera puedes conseguir lo que quieres? Déjamelo a mí."
1 Reyes 21:8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las selló con su anillo, y las envió a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot.
Cuando Acab se frustró porque Nabot no quiso venderle su viña, él se entristeció, pero Jezabel lo menospreció y tomó el control de la situación. Jezabel usurpó la autoridad de Acab y escribió cartas en su nombre sin que él lo supiera. No respetaba su posición ni lo dejaba tomar sus propias decisiones. Sin consultar a su esposo, planeó un asesinato y usó su influencia para obtener lo que quería.
A diferencia de la esposa de Job o de Mical, Jezabel no actuó desde el dolor o la desilusión, y es que debemos recoocer que tambien existen mujeres que abusan y tratan con desprecio a sus parejas, y no siempre hay una razón que pueda justificar su conducta sino que lo pueden hacer desde la soberbia y el deseo de poder. Jezabel Creía que su manera era mejor y que su esposo era débil, así que lo hizo a un lado y tomó las riendas.
Hay matrimonios donde la esposa domina completamente la relación, toma decisiones sin consultar y menosprecia a su esposo, creyendo que él no es lo suficientemente capaz. Aunque pueda parecer que esto no es "falta de respeto" de manera evidente, es una forma de deshonrar y debilitar la relación. Entre mas lo haga mas afectará la relación.
El respeto en el matrimonio implica confiar en el papel del otro y no querer controlarlo todo. Un matrimonio sano no es una lucha de poder. El respeto implica escuchar, dialogar y construir juntos, no imponer ni manipular. Así como estas mujeres actuaron y aunque parezca que algunas de ellas tenían razon, siempre es posible ser mejores independientemente de nuestras circuntancias, como abigail quien tenía un esposo testarudo pero era una mujer muy educada y respetuosa, o como Ester que aunque tenía tambien el poder y la influencia no se aprvechó de eso para manipular o destruir. Siempre puedes decidir ser mejor de lo que eres.
El respeto no significa callar o aguantar injusticias, sino hablar con sabiduría y amor. Si aprendemos a manejar nuestras emociones y a comunicarnos bien, podemos evitar que el desprecio, el resentimiento o el orgullo dañen nuestro matrimonio.
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