¿Cómo trato a un niño que hace muchas preguntas difíciles?
Los niños son naturalmente curiosos y les encanta hacer preguntas, especialmente cuando se trata de temas espirituales. A veces, sus preguntas pueden ser sencillas, pero en otras ocasiones pueden sorprendernos con cuestionamientos profundos sobre Dios, la salvación, el sufrimiento o incluso el fin del mundo. Como maestros, es importante estar preparados para responder con sabiduría, sin desanimar su curiosidad, pero también sin complicar demasiado las cosas.
Estas son algunas formas de manejar estas situaciones con amor y paciencia:
1. Valora su curiosidad
2. Usa respuestas sencillas y apropiadas para su edad
3. No tengas miedo de decir 'No lo sé'
4. Redirige la pregunta si es necesario
A veces los niños hacen preguntas fuera del tema. En esos casos, di algo como: "Esa es una pregunta interesante, pero ahora estamos hablando de otra cosa. Después podemos platicarlo."
5. Relaciona la pregunta con la fe
Si la pregunta es sobre un tema difícil (como el sufrimiento), guíalo con amor hacia el carácter de Dios: "Dios nos ama y aunque hay cosas que no entendemos, podemos confiar en Él."
6. Involucra a los padres
Algunas preguntas pueden necesitar la guía de su familia. Puedes decir: "Esa es una pregunta importante. ¿Qué te parece si la platicamos con tus papás también?"
Recuerda: No necesitas tener todas las respuestas, pero sí puedes guiar al niño a buscar la verdad en la Palabra de Dios y ayudarlo a confiar en Él.
¿Qué hago si tiene dudas sobre Dios o la Biblia?
Es importante recordar que cada niño es diferente. Algunos preguntarán con genuina curiosidad, otros pueden estar influenciados por el escepticismo de su entorno, y otros tal vez expresen dudas porque han pasado por una situación difícil que les ha hecho cuestionar su fe. Nuestro papel no es tener todas las respuestas de inmediato, sino guiarlos con amor, paciencia y sabiduría, ayudándolos a desarrollar confianza en Dios y en Su Palabra.
- Escucha con paciencia: No minimices sus dudas ni los hagas sentir mal por preguntar. Asegúrales que es bueno hacer preguntas.
- Responde con claridad y sencillez: Usa ejemplos cotidianos y comparaciones que puedan entender según su edad.
- Admite cuando no sabes algo: Si una pregunta es difícil, diles que investigarás y lo hablarán después. Esto les enseña humildad y confianza en la búsqueda de respuestas.
- Usa la Biblia como fuente principal: Enséñales a buscar respuestas en la Palabra de Dios, leyendo juntos pasajes relevantes.
- Dirígelos a Dios en oración: Recuérdales que pueden pedirle a Dios sabiduría y entendimiento (Santiago 1:5).
Enseñar a los niños sobre Dios no significa que nunca tendrán dudas. Al contrario, es natural que, a medida que crecen, comiencen a cuestionar lo que aprenden y quieran comprender mejor su fe. Estas preguntas pueden surgir por lo que ven en casa, en la escuela, en la televisión o simplemente por su curiosidad natural. Como maestros, debemos ver estas dudas no como un obstáculo, sino como una oportunidad para fortalecer su relación con Dios.
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