¡Sé buen ejemplo!
Propósito específico: Que los niños practiquen durante la semana acciones bondadosas, palabras que edifiquen y conductas correctas, aun cuando nadie los esté viendo.
Versículo bíblico: Tito 2:7 “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,”
Pasaje de bíblico: Tito 2:6-8
Introducción. ¿Sabías que desde que somos pequeños aprendemos muchas cosas imitando el ejemplo de los demás?
Cuando somos bebés, ¿cuáles son algunas de las primeras cosas que hacemos? Sonreímos cuando alguien nos sonríe, hacemos ojitos, intentamos decir «má» o «pá», aplaudimos cuando alguien nos enseña y hacemos gestos que vemos en las personas que nos cuidan. Muchas de estas cosas las hacemos porque vemos e imitamos a quienes están a nuestro alrededor.
Casi toda la vida muchas de las cosas que hacemos, las palabras que decimos y hasta cosas que acostumbramos hacer las aprendemos del ejemplo de otras personas.
¿Alguna vez tu mamá te ha dicho?: «¿Y si tu amigo se avienta de la azotea, tú también te vas a aventar?», nos esta diciendo que no debemos imitar todo lo que hacen los demás, porque hay ejemplos que no son buenos y pueden llevarnos a hacer cosas malas.
¡Pero imagínate qué bonito sería vivir en un mundo donde todos diéramos un buen ejemplo! Un mundo donde las personas se aman, se ayudan, se cuidan, comparten y se tratan con respeto. Los niños que están creciendo en ese mundo aprenderían a hacer esas mismas cosas, porque estarían rodeados de buenos ejemplos.
Por eso ¡Tú también puedes ser un buen ejemplo para tus hermanos, tus amigos y las personas que te rodean!
Así que hoy vamos a aprender tres maneras de ser un buen ejemplo: con nuestras acciones, con nuestras palabras y haciendo lo correcto incluso cuando nadie nos ve.
1. Sé un ejemplo con tus acciones
“presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, ” Tito 2:7
¿Alguna vez te has llegado a la escuela y necesitas un lápiz, pero no encuentras el tuyo? Le preguntas a un compañero si te presta uno y te dice: «¡Claro, ten!». ¡Qué bueno que alguien pudo ayudarte!
Imagina que un día, durante la clase, un niño necesita un borrador, pero no tiene uno. Su compañero le presta el suyo. Más tarde, durante el recreo, descubre que olvidó su desayuno. Tiene hambre, y otro compañero comparte con él parte de su torta. ¡Qué bonito es cuando alguien nos ayuda!
Cuando los demás son buenos aprendes a ser bueno, pues imagina que ese mismo niño otro día ve que otro compañero necesita un lápiz. Recuerda cómo lo ayudaron a él y decide prestarle uno de los suyos. Otro día, durante el recreo, ve que un compañero no lleva suficiente dinero para comprar algo en la cafetería. Como él sí lleva, decide compartir parte de lo que compró.
¡Qué interesante! Todo comenzó cuando un niño decidió hacer algo bueno. Ese niño hizo algo bueno, y su ejemplo animó a otros a hacer lo mismo. Una buena acción puede inspirar otra, y esa otra puede inspirar muchas más.
La Biblia nos enseña en Tito 2:7:
«Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras…».
No sabemos quién puede aprender de nuestras acciones ni hasta dónde puede llegar una buena obra. Por eso, no esperes a que alguien más comience ¡Tú puedes ser quien dé el primer paso!
2. Sé un ejemplo con tus palabras
“palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. ” Tito 2:8
¿Alguna vez has escuchado a un niño decir una grosería para hacer reír a sus amigos? A veces, algunos niños dicen esas palabras porque las escuchan de otras personas, porque quieren parecer graciosos o porque sus compañeros también las dicen. Pero ¿sabías que nuestras palabras pueden hacer reír a alguien, pero también pueden lastimarlo?
Por ejemplo, ¿alguna vez has escuchado que a un niño le ponen un apodo? Tal vez en el salón hay un compañero al que le dicen «el ñoño» porque le gusta estudiar y sacar buenas calificaciones o porque está gordito. A los demás les parece gracioso y se ríen cada vez que lo llaman así. Pero ¿te has puesto a pensar cómo se siente ese niño cuando escucha ese apodo todo el tiempo? Quizá se siente triste, avergonzado o deja de participar por miedo a que vuelvan a burlarse de él.
¿y si a ti te pusieran un apodo que no te gusta y todos se rieran cada vez que lo escucharan? ¿Cómo te sentirías? ¿Te gustaría que siguieran llamándote así todos los días?
A veces, algo que para nosotros parece un chiste puede ser triste para otra persona. Y no solamente los apodos pueden lastimar; también las groserías, los insultos y las burlas sobre cómo alguien habla, aprende o se comporta pueden hacer que se sienta mal.
Por eso, necesitamos aprender a usar palabras sanas. En lugar de llamar a un compañero por un apodo que lo hace sentir mal, podemos llamarlo por su nombre. En lugar de burlarnos de alguien que se equivoca, podemos ayudarlo. Y en lugar de usar groserías para hacer reír a nuestros amigos, podemos contar algo gracioso sin ofender a nadie.
¡Podemos ser divertidos, tener muchos amigos y disfrutar del recreo sin necesidad de lastimar a alguien con nuestras palabras!
La Biblia nos enseña en Tito 2:8 que debemos tener una «palabra sana». Dios quiere que aprendamos a cuidar lo que decimos y que nuestras palabras sean buenas para quienes nos escuchan.
Antes de decir algo sobre otra persona, piensa: «¿Esto podría lastimarla? ¿Me gustaría que me dijeran lo mismo?».
3. Sé un ejemplo aunque nadie te vea
¿Alguna vez has hecho algo que sabías que no estaba bien, pero pensaste que no pasaba nada porque nadie te estaba viendo?
Tal vez esto lo has visto en tu escuela en el salón de clases la maestra sale un momento. Antes de salir, les pide que permanezcan en sus lugares y no jueguen con los materiales. En cuanto la maestra se va, algunos compañeros comienzan a jugar, otros hacen travesuras y uno te dice: «¡Vamos, nadie nos está viendo! ¡No pasa nada!».
¿Qué harías tú? ¿Harías lo mismo porque la maestra no está, o recordarías que debes hacer lo correcto aunque ella no se encuentre ahí?
A veces podemos pensar que, si nadie nos descubre, no hay ningún problema. Por ejemplo, podemos encontrar algo que no nos pertenece y quedárnoslo porque nadie sabe que lo encontramos. También podemos desobedecer una indicación cuando nuestros papás no están cerca o hacer una travesura cuando el maestro sale del salón.
Pero ser un buen ejemplo significa hacer lo correcto incluso cuando nadie nos está vigilando. No debemos portarnos bien solamente por miedo a que nos regañen o nos castiguen, sino porque hemos aprendido a distinguir lo correcto de lo incorrecto y queremos actuar bien.
¿qué pasaría si todos los niños hicieran lo correcto únicamente cuando sus maestros los están mirando?
La Biblia nos enseña en Tito 2:7 que debemos presentarnos como ejemplo de buenas obras. Esto significa que debemos procurar hacer lo correcto en nuestra vida diaria, no solamente cuando otras personas pueden vernos.
Conclusión. Imagina que mañana llegas a la escuela y, gracias a tu manera de ser, alguien es más amable, habla con más respeto o hace lo correcto. ¡Qué bonito sería saber que puedes ayudar a que el mundo sea un poquito mejor!
Nunca pienses que eres demasiado pequeño para hacer algo importante. Dios puede usar tu vida para llevar cosas buenas a quienes te rodean. No necesitas ser perfecto ni hacer cosas extraordinarias; comienza cada día con el deseo de hacer lo correcto y tratar bien a los demás.¡Que cuando las personas te vean, escuchen tus palabras y convivan contigo, encuentren una razón para aprender algo bueno de ti!
Oración modelo. Amado Dios, gracias por enseñarme a ser un buen ejemplo. Ayúdame a hacer lo correcto, a hablar con amor y a tratar bien a los demás, aunque nadie me esté viendo. Que mis acciones y mis palabras te agraden y ayuden a otros a hacer el bien. En el nombre de Jesús, amén.
Llamado a la acción. ¡Ahora que ya aprendiste que Dios quiere que seas un buen ejemplo para los demás, esta semana ponlo en práctica!
- Con tus acciones: ayuda a alguien en casa o en la escuela sin esperar que te lo pidan.
- Con tus palabras: evita las groserías, no pongas apodos que lastimen y procura decir palabras que animen a los demás.
- Aunque nadie te vea: haz lo correcto, cumple tus responsabilidades y respeta las reglas, incluso cuando no esté tu maestro o tus papás.
Al final de cada día, pregúntate: ¿Fui hoy un buen ejemplo para alguien? Recuerda que tus pequeñas acciones pueden inspirar a otros a hacer el bien.
Juego: ¿Quién es el líder?
Propósito: Que los niños comprendan que nuestras acciones pueden influir en los demás y que, por eso, es importante ser un buen ejemplo.
Materiales: Ninguno.
Desarrollo
- Pide a un niño que salga del salón por un momento.
- Mientras está afuera, elige en secreto a otro niño para que sea el líder.
- El líder comenzará a hacer movimientos, como aplaudir, levantar los brazos, tocarse la cabeza o mover los hombros. Los demás niños seguirán su ejemplo y harán los mismos movimientos.
- El líder cambiará de movimiento de vez en cuando, procurando hacerlo sin llamar demasiado la atención.
- El niño que salió regresará y tendrá que observar al grupo para descubrir quién es el líder. Puede tener hasta tres intentos.
- Después, elige a otros niños para repetir el juego.
Aplicación a la clase
Cuando terminen, reúne a los niños y pregúntales:
- ¿Por qué todos seguían el ejemplo del líder?
- ¿Qué pasaría si el líder hiciera cosas buenas y los demás siguieran su ejemplo?
- ¿Qué pasaría si el líder hiciera algo malo y los demás siguieran su ejemplo?
- ¿Creen que ustedes también pueden ser un ejemplo para sus amigos?
Reflexión para cerrar:
Así como en el juego todos seguían el ejemplo del líder, en la vida real las personas también pueden aprender de lo que ven hacer a los demás. Tus compañeros pueden seguir tu ejemplo cuando eres amable, ayudas a alguien o dices palabras bonitas. Pero también podrían seguir tu ejemplo si haces algo malo.











Hola, me encantó cómo esta clase para niños enseña con Tito 2:7-8 a ser buen ejemplo con las acciones, con una palabra sana y también cuando nadie nos ve, incluso con el juego de seguir al líder para mostrar que otros imitan lo que hacemos. Soy Matias, creador de Música Cristiana (https://musicascristianas.online), una página con más de 100 mil canciones cristianas de más de 8 mil artistas, radio y chat cristiano. Así como un buen ejemplo se contagia, una alabanza sana también puede animar a los niños a vivir lo que cantan. ¡Bendiciones!
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