La mayoría de los discípulos eran pescadores; ellos sabían perfectamente lo que era pasar la noche en una barca. Sin embargo, esta vez estaban viendo algo totalmente desconocido y, por eso, tuvieron miedo.
A ustedes les pasa algo parecido: conocen muy bien su cuarto, pero a veces, por las noches, oyen un ruido extraño o ven figuras en las sombras y piensan que algo malo va a pasar. En esos momentos, hay dos cosas que Jesús nos dice que debemos hacer: calmarnos y no tener miedo. La clave está en dejar de alimentar lo que la imaginación nos dicta y comenzar a poner nuestra mirada en Jesús.
Pedro quería estar completamente seguro de que era Jesús quien venía hacia ellos, pero no se atrevía a dar un solo paso fuera de la barca a menos que Jesús se lo ordenara. Su confianza no estaba en la barca ni en sus amigos, sino en la palabra que Jesús pronunciaría.
De la misma manera, es muy importante aprender a creer en las promesas que Jesús nos ha dejado en la Biblia. Por eso, cuando nos sentimos inseguros, lo mejor que podemos hacer es recordar lo que Dios ya nos ha dicho. Si por las noches sienten temor, traten de traer a su mente el texto de hoy, Mateo 14:27, y recordar que no están solos y que Jesús tiene el control.
Cuando Pedro bajó de la barca, comenzó a caminar sobre el agua ¿puedes creerlo? Pero para lograrlo, tenía que mantener su mirada fija en Jesús. Sin embargo, en un momento se distrajo, dejó de ver al Maestro y empezó a prestar atención a todo lo que le daba miedo: el viento y las olas.
A ustedes les puede pasar lo mismo. Hay momentos en que sus pensamientos querrán distraerlos y llevarlos a pensar en cosas negativas o en situaciones que los asustan. Cuando eso suceda, deben hacer lo mismo que hizo Pedro: gritar con confianza: '¡Señor, sálvame!'. En ese instante, el Señor les dará la mano y los hará sentir seguros.
La historia termina de una forma increíble: en cuanto Jesús y Pedro subieron a la barca, el viento se calmó por completo. Todos los que estaban allí se asombraron y lo adoraron diciendo: 'Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios'. Aquella noche, los discípulos pasaron del terror a la felicidad de estar a salvo con Él. Ustedes también pueden adorar a Jesús y darle gracias porque, cuando el miedo pasa, es Su paz la que nos hace sentir seguros.
Conclusión. Así que, la próxima vez que sientas que el miedo intenta ganar terreno o que las 'olas' de tus problemas parecen muy grandes, recuerda que no necesitas ser un superhéroe para vencer el temor. Solo necesitas recordar que Jesús camina por encima de cualquier tormenta que estés pasando.
Él no está lejos; está justo ahí, estirando su mano para sostenerte. Puedes irte a casa hoy con el corazón tranquilo, sabiendo que el mismo Jesús que calmó el viento en aquella barca, es el mismo que cuida tus sueños y te acompaña en cada paso que das. ¡Él es nuestro refugio seguro!
Oración modelo. Señor Jesús, gracias por recordarme hoy que Tú eres más fuerte que cualquier cosa que me dé miedo. Te pido que, cuando me sienta asustado o solo, me ayudes a quitar la mirada de mis problemas y a ponerla en Ti. Ayúdame a recordar que siempre estás cerca, con la mano extendida para sostenerme. Gracias por ser mi refugio y por darme una paz que nadie más me puede dar. Amén.
Llamado a la Acción. ¡Es momento de pasar a la acción! Para que el miedo no regrese a tu corazón esta semana, vamos a seguir este plan de tres pasos.
Identifica el "Viento": Esta semana, en cuanto sientas un pensamiento que te dé miedo (un ruido en la noche, un examen difícil o un problema en casa), detente un segundo. Identifica qué es lo que te está distrayendo de la paz de Jesús.
Activa tu Clave de Auxilio: Tal como hizo Pedro, di en voz alta o en tu mente: "¡Señor, sálvame!". No esperes a que el miedo crezca; llámalo de inmediato.
Usa tu Promesa: Elige un lugar de tu cuarto (puede ser tu almohada o el espejo) y pon ahí un papel que diga: Mateo 14:27. Cada vez que lo veas, repite: "¡Cálmate! Es Jesús, no tengas miedo". Verás cómo tu confianza crece cada día más.
Juego: Mar y Barca.
Preparación: El espacio: Coloca una cuerda o una cinta larga en el piso.
Las zonas: De un lado de la línea es el MAR (el agua y las olas). Del otro lado de la línea es la BARCA (el lugar seguro).
Instrucciones paso a paso:
Posición inicial: Todos los niños comienzan en el lado de la BARCA.
Las órdenes:
Cuando grites MAR, todos deben saltar hacia el lado del agua.
Cuando grites BARCA, todos deben saltar de regreso a la seguridad de la barca.
El momento clave (La Tormenta): En cualquier momento, grita con fuerza: TORMENTA.
La reacción: Al escuchar TORMENTA, todos deben quedarse congelados (sin importar en qué lado estén) y gritar juntos: ¡Señor, sálvame!
Eliminación o reto: Si alguien salta al lado equivocado o se mueve durante la tormenta, puede cumplir un reto de fe (como decir el versículo de memoria) para seguir jugando.
La Lección de Cierre:
Al terminar, diles:
En este juego, pasamos de la Barca al Mar muchas veces. A veces en la vida nos sentimos seguros y otras veces sentimos que estamos en medio de las olas. Pero lo más importante que aprendimos hoy es que, sin importar dónde estemos, si hay Tormenta, nuestra seguridad total está en pedirle ayuda a Jesús.
Clase Jesús camina sobre el agua con títeres
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